Alemania marcha contra el islamismo

Más de 100,000 germanos protestan por ataques en París
Alemania marcha contra el islamismo
TUR01 ESTAMBUL (TURQUÍA), 12/01/2015.- Captura de vídeo sin fechar facilitada hoy, 12 de enero de 2015, que muestra una imagen de quien parece ser Hayat Boumeddiene, buscada por la policía por su supuesta complicidad en los ataques de París, mientras pasa por el control de pasaportes del aeropuerto Sabiha Gokcen en Estambul, Turquía. Boumeddiene, pareja de uno de los yihadistas abatidos por la policía francesa, habría viajado a Turquía a principios de enero, en un vuelo desde Madrid, y desde allí pudo desplazarse a Siria el pasado día 8, de acuerdo con fuentes policiales citadas por medios como "Le Monde" o la cadena de radio RTL. EFE/HABERTURK NEWSPAPER PROHIBIDO SU USO EN TURQUÍA

Dresde, Alemania

El movimiento islamófobo “Pegida” desplegó ayer en la ciudad alemana de Dresde una provocadora marcha de luto por el atentado contra “Charlie Hebdo”, mientras en el resto de Alemania decenas de miles de manifestantes clamaban contra la instrumentalización de las víctimas del yihadismo.

Por duodécima semana, siempre en lunes, las calles de la capital del “Land” de Sajonia fueron ocupadas por los llamados “Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente” (Pegida), entre centenares de carteles xenófobos, salpicados esta vez con alguna que otra alusión a los dibujantes muertos el pasado día 7, en París.

Estimaciones policiales estimaban el número de asistentes en 25,000, otro nuevo récord, tras los 18,000 del lunes anterior.

Paralelamente, en otra ciudad sajona, la vecina Leipzig, unos 30,000 ciudadanos clamaban contra Pegida, lo mismo que hacían en Múnich otros 20,000 manifestantes y 10,000 más en Hannover. En total, unos 100,000, en distintas ciudades de toda Alemania.

Pegida había convocado marchas “disfrazadas” como de luto en varias ciudades, pero solo en Dresde, la ciudad donde tomó forma el movimiento, la respuesta fue de nuevo multitudinaria. La plaza de la capital sajona se llenó de centenares de banderas alemanas, carteles tachando de “mentirosos” a los medios que, según ellos, los difaman, y de “vendido” al gobierno de Angela Merkel. “No somos fanáticos, somos ciudadanos de bien”, clamaba desde la tribuna de oradores Kathrin Oerthel, una de las cabecillas de Pegida, mientras sus seguidores apremiaban a no permitir más extranjeros en el país o a expulsar a los “criminales musulmanes”. “Detengamos la sociedad multicultural”, decía uno de sus carteles

“Sí, tomen note y escriban: hablamos como Joseph Goebbels”, soltaba, en tono despectivo, Helmut Kühlbach, sobre los 60 años, en dirección a los periodistas que sacaban fotos a esos letreros y aludiendo al que fue ministro de la Propaganda de Adolf Hitler.

“Necesitabais un atentado para despertar. Ahí lo tenéis”, apuntaba, a su lado, su hija Hertha, de 25 años, mostrando un lápiz como en las manifestaciones tras los ataques terroristas de París.

En el acto se exhibió alguna pancarta con los nombres de los dibujantes del “Charlie Hebdo”, aunque en franca minoría ante el sinfín de carteles contra de la presunta “islamización” de Alemania.

Una semana más, los asistentes corearon a voz de grito el “Wir sind das Volk” -“Nosotros somos el pueblo”-, apropiándose así del lema de la Revolución Pacífica que en 1989 recorrió el territorio de la Alemania comunista y que precedió a la caída del Muro de Berlín.

A la concentración siguió una marcha silenciosa, en señal de luto, protegida por un poderoso operativo antidisturbios, mientras en las calles aledañas se producían algunas cargas policiales contra grupos de jóvenes que pretendían salirles al paso.

Pegida había mantenido esa convocatoria como un desafío a todos los pronunciamientos en contra, incluido el del ministro de Justicia, Heiko Maas, quien desde el popular diario “Bild” les había instado a “desconvocarla, si les queda un rastro de decencia.”

Un colectivo de dibujantes franceses y francófonos había pedido desde Facebook no caer en el engaño de las falsas condolencias de los islamófobos y denunció la “cínica” instrumentalización por parte de Pegida del terrorismo yihadista.

Las víctimas de París no fueron asesinadas por una religión sino por “el odio, la ignorancia, la estupidez y el extremismo”, señalaban en su mensaje, firmado por 14 caricaturistas, entre ellos el holandés “Willem”, miembro fundacional de “Charlie Hebdo.”

Desde Berlín, Merkel había recordado este mismo lunes que ella es la “canciller de todos, independientemente de su origen o religión”, en una comparecencia con su homólogo turco, Ahmet Davutoglu.

“El Islam forma parte de Alemania”, proclamó la jefa del Gobierno, recordando la frase que, tres años atrás, pronunció el entonces presidente Christian Wulff, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que ella lidera.

Merkel, quien desde finales de diciembre ha llamado casi a diario a la ciudadanía a no secundar a Pegida, estará mañana en la concentración convocada por el Consejo Musulmán de Alemania y a la que se ha sumado el Consejo Central de los Judíos de Alemania.

Le seguirá una marcha por el centro de Berlín, a semejanza de la celebrada en París ayer, domingo, que estará encabezada por el presidente alemán, Joachim Gauck, y representantes de todos los partidos, además del Consejo Central de los Judíos de Alemania. EFE

gc/fpa

Washington, 12 ene (EFE).- Estados Unidos decidió hoy reforzar su seguridad en edificios gubernamentales y aeropuertos tras los atentados en Francia, país con el que continuará intercambiando información sobre posibles amenazas terroristas, informó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

“Los recientes acontecimientos mundiales exigen una mayor vigilancia en la seguridad interior”, dijo hoy el secretario del DHS, Jeh Johnson, que en un comunicado detalla las decisiones que han tomado su departamento y las agencias de seguridad e inteligencia del país.

Lo primero que han decidido, dijo, es incrementar la presencia en los edificios gubernamentales de los agentes del Servicio Federal de Protección (FPS), que desde octubre ya habían reforzado su presencia en edificios de Washington, D.C. y otras ciudades.

Ahora los agentes federales se desplegarán en una lista mayor de ciudades a lo largo del país, que será continuamente revaluada.

La segunda medida de Estados Unidos se dirige a fortalecer la seguridad en los aeropuertos que reciben vuelos internacionales directos, cuyos controles ya fueron reforzados en julio.

“He pedido a la Dirección de Seguridad en el Transporte (TSA, por su sigla en inglés) que haga inmediatamente una revisión para determinar lo que sea necesario, tanto en los vuelos a nivel nacional como en los aeropuertos internacionales con vuelos directos a Estados Unidos”, explicó Johnson.

Sin detallar cuáles son estas medidas, Johnson afirmó que “no dudará en tomar más acciones si es necesario, aunque siempre sin imponer una carga excesiva a los viajeros.”

El comunicado detalla que, en tercer lugar, el DHS, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) han entregado a las autoridades estatales y locales boletines donde les advierten de posibles amenazas.

En el ámbito internacional y como cuarta medida, EE.UU. se ha comprometido a continuar intercambiando con Francia y con otros países aliados información sobre amenazas terroristas o individuos que están bajo sospecha.

En Francia siguen produciéndose hoy homenajes a las 17 víctimas de los atentados de la semana pasada, entre ellos los doce fallecidos en la masacre de la revista satírica “Charlie Hebdo” y los cuatro judíos franceses que murieron en la toma de rehenes en un supermercado kosher en París.

Finalmente, el Departamento expresó su compromiso de luchar contra el “extremismo violento”, objetivo que motivó las recientes reuniones de Johnson con diferentes líderes de Columbus (Ohio), Chicago, Minneapolis, Boston y Los Ángeles.

Estas nuevas medidas de seguridad se suman a las que ya había tomado en octubre el Gobierno estadounidense tras el ataque registrado al Parlamento de Canadá, en Ottawa. EFE

París, 12 ene (EFE).- EFE

Washington, 12 ene (EFE).- La Casa Blanca dio hoy la razón a quienes criticaron el hecho de que ni el presidente Barack Obama ni ningún otro alto funcionario estadounidense participara en la marcha contra el terrorismo de este domingo en París, al admitir que “debería haber enviado a alguien de más alto perfil.”

El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, reaccionó hoy así a las críticas que ha suscitado el hecho de que la embajadora estadounidense en Francia, Jane Hartley, fuera la encargada de representar a esta nación en la marcha, a la que asistieron mandatarios y líderes de 40 países.

“Es justo decir que deberíamos haber enviado a alguien de más alto perfil (que la embajadora estadounidense)”, dijo Earnest en su conferencia de prensa diaria.

El portavoz aseguró que a Obama “le habría gustado tener la oportunidad de estar allí (en París)” para la multitudinaria marcha en rechazo al terrorismo y en defensa de la libertad de expresión, tras el atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdo y los otros actos terroristas perpetrados en Francia la semana pasada.

No obstante, recordó que la planificación para la marcha “comenzó el viernes” pasado y que la asistencia de Obama o del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, a un acto multitudinario al aire libre requiere de tales medidas de seguridad que habría causado grandes molestias en la organización de la marcha.

“Si el presidente o el vicepresidente hubieran asistido, eso habría impactado significativamente la capacidad de participar en la marcha de aquellos ciudadanos que querían asistir”, afirmó Earnest.

El portavoz subrayó que la ausencia de Obama y otros altos funcionarios no resta “el compromiso de EE.UU. con la seguridad de Francia y con sus valores”, y recordó que los dos Gobiernos se han mantenido en “coordinación constante” desde que se produjo el ataque contra el semanario francés.

“Queremos mandar un mensaje claro de que EE.UU. está hombro con hombro con Francia, y enviar a alguien de más alto perfil (a la marcha) habría enviado ese mensaje”, reconoció.

Medios estadounidenses y líderes de opinión han criticado a la Administración de Obama por no haber enviado un representante de alto nivel, ni siquiera al secretario de Estado, John Kerry, que se encuentra de gira por India y Pakistán.

Kerry anunció hoy que hará una parada no anunciada en París este jueves de camino a Washington para reunirse con el presidente Hollande y el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius.

El secretario de Estado rechazó desde la India las críticas “triviales” a la ausencia de altos funcionarios estadounidenses y del presidente Obama en París.

El secretario de Justicia de EE.UU., Eric Holder, sí viajó a París para la reunión de ministros de Interior que tuvo lugar este fin de semana, pero no permaneció en la capital francesa para la marcha.

Obama habló por teléfono con Hollande tras el ataque perpetrado el miércoles en París contra el semanario satírico Charlie Hebdo y la búsqueda de los principales responsables, que mantuvo a Francia en vilo durante tres días.

El presidente estadounidense también visitó la embajada francesa en Washington para presentar sus condolencias al pueblo francés, y el embajador de Francia en EE.UU., Gérard Araud, se reunirá hoy con la asesora contra el terrorismo de Obama, Lisa Monaco, aseguró Earnest. EFE

Daniela Brik

Jerusalén, 12 ene (EFE).- Para muchos israelíes, en particular miembros de la colectividad francesa, el ataque al supermercado “kosher” en París ha puesto de relieve que Francia se ha convertido en territorio comanche para judíos y que a pocos interesa su suerte.

“Ha habido una subida acusada del antisemitismo en los últimos años. Sucede en las calles, en las tiendas y en las escuelas, y en Francia la comunidad judía tiene la sensación de que a nadie le importa, eso es lo que dicen”, explica a Efe Israel Aiache, de 33 años y director de una agencia de publicidad en internet.

Natural de Toulouse, donde se educó en la misma escuela judía, “Otzar Hatorá”, que en marzo de 2012 fue blanco de otro ataque de tinte yihadista en el que murieron un profesor y tres niños, Aiache reside desde hace ocho años en Jerusalén y acusa la preocupación que sienten sus compatriotas franceses.

La sensación predominante es que las autoridades en Francia son incapaces de garantizar la seguridad de la comunidad judía, y por esa razón no sorprende el hecho de que cada vez más miembros se planteen emigrar a Israel.

Desde el ataque en Toulouse, pasando por el robo y violación en una casa de una familia judía de Créteil a finales de 2014 y otra agresión mortal en 2006 en el sur de París, la comunidad judía francesa se siente en el punto de mira.

“Se sabe que los judíos eran objetivo del terrorismo islámico, y pese a que se elevó la alerta al máximo nivel a raíz del ataque a (el semanario) ‘Charlie Hebdo’, con esos elementos no reforzaron la seguridad en torno a centros judíos”, lamenta Aiache, quien considera que el Gobierno francés desdeña a su comunidad.

El presidente galo, Francois Hollande, fue tajante al condenar el antisemitismo, y, cuando la capital francesa se convertía en capital mundial de manifestaciones contra el terrorismo, visitó la sinagoga de París junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para mostrar sus respetos y expresar su dolor.

El jefe del Ejecutivo israelí ha llamado en repetidas ocasiones a los judíos franceses a emigrar a su país, declaraciones que han sentado mal en el Elíseo al ser interpretadas como una crítica a la capacidad y voluntad de Francia de proteger a esa minoría.

Con todo, una vez en territorio francés, Netanyahu proclamó el derecho de los judíos a “vivir en seguridad en el lugar que elijan”, y “particularmente en Francia.”

El primer ministro israelí se dio un baño de multitudes en el templo judío, donde numerosos miembros de la colectividad le corearon “Bibi, Bibi”, como se le conoce popularmente.

“Desde aquí veo que aprovechó la oportunidad porque en breve hay elecciones, pero allí lo han acogido como a un mesías porque habló abiertamente de terrorismo, dijo lo que la gente quería escuchar”, defiende Aiache.

Al margen de la política, los últimos ataques pueden haber supuesto un punto de inflexión para la comunidad judía de Francia, la tercera más importante del mundo tras Israel y EEUU, con al menos medio millón de integrantes.

“Hay miedo y temor, porque los judíos ven que se hacen esfuerzos pero no hay mucha solución, a no ser que Francia decida cambiar y deje de ser una república libre”, opina Avi Zana, director de AMI, organización que colabora en la integración de los judíos franceses en Israel.

Unos 7.000 de ellos se radicaron en el Estado judío el año pasado, el mayor dato de la historia, y se espera que este año su número alcance los 10.000, vaticina Zana.

“Es lo que debía hacer por mis hijos”, explicó al medio “Ynet” Orly Ben-Sheetrit, emigrada al país con su familia el pasado verano a pesar del conflicto en Gaza.

El SPCJ, organismo franco-judío de seguimiento del antisemitismo, registró un aumento del 91 % de incidentes antisemitas en Francia en los primeros siete meses de 2014 respecto al mismo período de 2013, y advertía en septiembre de que la situación “demanda atención y acción inmediata.”

Algunos comentaristas israelíes destacan la diferencia entre la respuesta popular en Francia al ataque al supermercado “kosher” respecto a la que hubo frente al atentado a la revista satírica.

“En la noche del miércoles, toda Francia declaraba ‘Je suis Charlie’, en lo que se ha convertido en el símbolo de la resistencia contra la barbarie… En la noche del viernes, no hubo una oleada similar de declaraciones que dijeran ‘Yo soy judío’”, censuraba Sefy Hendler en un artículo del diario progresista “Haaretz.”

Mañana martes las cuatro víctimas mortales del supermercado “kosher” serán enterradas en un cementerio de Jerusalén, en un funeral multitudinario al que acudirán las principales autoridades israelíes. EFE

Washington, 12 ene (EFE).- Estados Unidos decidió hoy reforzar su seguridad en edificios gubernamentales y aeropuertos tras los atentados en Francia, país con el que continuará intercambiando información sobre posibles amenazas terroristas, informó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).

“Los recientes acontecimientos mundiales exigen una mayor vigilancia en la seguridad interior”, dijo hoy el secretario del DHS, Jeh Johnson, que en un comunicado detalla las decisiones que han tomado su departamento y las agencias de seguridad e inteligencia del país.

Lo primero que han decidido, dijo, es incrementar la presencia en los edificios gubernamentales de los agentes del Servicio Federal de Protección (FPS), que desde octubre ya habían reforzado su presencia en edificios de Washington, D.C. y otras ciudades.

Ahora los agentes federales se desplegarán en una lista mayor de ciudades a lo largo del país, que será continuamente revaluada.

La segunda medida de Estados Unidos se dirige a fortalecer la seguridad en los aeropuertos que reciben vuelos internacionales directos, cuyos controles ya fueron reforzados en julio.

“He pedido a la Dirección de Seguridad en el Transporte (TSA, por su sigla en inglés) que haga inmediatamente una revisión para determinar lo que sea necesario, tanto en los vuelos a nivel nacional como en los aeropuertos internacionales con vuelos directos a Estados Unidos”, explicó Johnson.

Sin detallar cuáles son estas medidas, Johnson afirmó que “no dudará en tomar más acciones si es necesario, aunque siempre sin imponer una carga excesiva a los viajeros.”

El comunicado detalla que, en tercer lugar, el DHS, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC) han entregado a las autoridades estatales y locales boletines donde les advierten de posibles amenazas.

En el ámbito internacional y como cuarta medida, EE.UU. se ha comprometido a continuar intercambiando con Francia y con otros países aliados información sobre amenazas terroristas o individuos que están bajo sospecha.

En Francia siguen produciéndose hoy homenajes a las 17 víctimas de los atentados de la semana pasada, entre ellos los doce fallecidos en la masacre de la revista satírica “Charlie Hebdo” y los cuatro judíos franceses que murieron en la toma de rehenes en un supermercado kosher en París.

Finalmente, el Departamento expresó su compromiso de luchar contra el “extremismo violento”, objetivo que motivó las recientes reuniones de Johnson con diferentes líderes de Columbus (Ohio), Chicago, Minneapolis, Boston y Los Ángeles.

Estas nuevas medidas de seguridad se suman a las que ya había tomado en octubre el Gobierno estadounidense tras el ataque registrado al Parlamento de Canadá, en Ottawa. EFE

(actualiza cifra de asistentes, párrafos 3 y 4)