El Asunto de Derechos Civiles en Las Américas

Durante los últimos 15 años he vivido en dos países, y en tránsito entre los dos. En México estuve involucrada en la situación de los migrantes centroamericanos y las condiciones terribles que tienen que soportar cuando hacen su peregrinaje a lo largo de México hacia las fronteras con Estados Unidos. Nuestra comunidad latinoamericana tiene vínculos con todas las naciones de las Américas. Me ha tocado visitar esos países, y puedo decir que la diferencia entre México y los países centroamericanos es impresionante.

Pero hay una cosa que es lo mismo en todos estos países. Una pequeña elite del uno por ciento de la población posee la mayoría de las riquezas. En México y especialmente en los países centroamericanos, los demás 99% se enfrenta a diario con luchas de vida y muerte, cada vez más intensas, con la pobreza, el hambre y la violencia.

Para las corporaciones estadounidenses y para los que controlan la política exterior de este país, México y América Central han constituido su “patio trasero”. La herencia de la “doctrina Monroe”, que asevera que Estados Unidos tiene el derecho de hacer lo que le dé la gana y lo que le interese en América Latina, inclusive organizar golpes de estado en contra de gobiernos que fueron elegidos democráticamente, sigue vigente. El Salvador y Nicaragua fueron prácticamente destrozados por guerras civiles impuestas por los Estados Unidos. En 2006, Honduras, al fin de muchos años, logró adquirir un gobierno democrático, pero ese gobierno fue derrocado en 2009 por medio de un golpe de estado militar fomentado por los Estados Unidos.

La restauración de relaciones diplomáticas con Cuba, después de una tremenda demora, que fue anunciada el mes pasado, nos debe recordar el motivo original para la revolución cubana. Antes de la revolución Cuba era gobernada por un dictador corrupto. El país se había convertido en un tremendo casino para mafiosos estadounidenses, y la United Fruit controlaba muchos hectáreas en fincas de azúcar la mitad de las cuales dejaba sin cultivar con el motivo de mantener alto el precio del azúcar.

El verano pasado, miles de niños salvadoreños viajaron a la frontera mexicana con Estados Unidos, huyendo de pandillas criminales que habían sido exportadas desde California y que amenazaban los chicos con armas de fuego que originaron en Estados Unidos. No cabe duda que la política exterior norteamericana hacia América Central ha tenido el fin de mantener a aquellos países en un estado de dependencia, así distorsionando su desarrollo económico para el beneficio de las corporaciones norteamericanas. La mayoría de estos niños fueron devueltos a sus países de origen a pesar de tener madres y padres en los Estados Unidos. Muchos tuvieron que regresar para morir de las manos de las pandillas de las cuales habían estado huyendo en primer lugar.

Muchas personas han calificado el movimiento proderechos inmigrantes en Estados Unidos el equivalente, para la comunidad latina, del movimiento proderechos civiles. De verdad, la lucha proderechos inmigrantes que sigue hoy es el movimiento proderechos civiles del continente americano. El ingreso de los migrantes en los Estados Unidos es el resultado directo de la pobreza y la violencia en México, América Central y las Antillanas. A su vez, esta pobreza y violencia surge tienen sus raíces en las políticas de los Estados Unidos hacia aquellas naciones.

La comunidad latina se ha unido como nunca antes para ganar los primeras avances en la causa de los inmigrantes que hemos tenido en 25 años. Esta misma unidad puede cambiar la política de Estados Unidos hacia América Latina.

Solo tenemos que acordarnos de un muchacho de 14 años de edad que fue hizo el viaje largo a la frontera pero luego fue devuelto, a la muerte. Si nuestra comunidad se olvida de los países donde originamos, estos horrores seguirán sucediendo