Nuevas normas para Cuba

Nuevas normas para Cuba

La apertura de la relación entre Estados Unidos y Cuba realizada por la administración Obama avanza viento en popa con la publicación de los primeros detalles.

Los departamentos de Estado, Comercio y Tesoro dieron a conocer los cambios que se pueden realizar en el marco de la decisión de la Casa Blanca tomada el mes pasada de dar fin a más de 50 años del embargo a la isla.

Básicamente se incrementa el contacto de los estadounidenses con los cubanos ya sea en materia de turismo, finanzas y comercio. Ese es el propósito de la apertura, tratar de influenciar los desarrollos en Cuba con una presencia estadounidense en vez de aislarla.

Este es un cambio drástico y necesario en la política exterior estadounidense hacia Cuba. Desde un primer momento el embargo tenía el propósito de estrangular el régimen de Fidel Castro para derrumbarlo. Esto nunca ocurrió, por el contrario la política de Washington no hizo más que dar una justificación al gobierno autoritario de un enemigo presento.

Todo esto en el contexto de la Guerra Fría, pero hoy ya no hay Unión Soviética y La Habana ya no es el campo de entrenamiento para las guerrillas latinoamericanas de lo sesentas y setentas.

Por eso, suena fuera de todo contexto las quejas de algunos críticos de la acción de Obama como el del senador Marco Rubio de Florida. El republicano cree que la apertura le va a dar dinero a los hermanos Castro para mantener su represión y socavar a Estados Unidos en Latinoamérica. Este es el mismo falso argumento mantenido durante medio siglo por una parte del exilio cubano. Ahora sin Guerra Fría, el aislamiento de Cuba solo sirve para satisfacer a un limitadísimo interés.

Los cambios están dentro del manejo y la discreción administrativa del gobierno federal, pero inevitablemente los republicanos lo consideran como un abuso constitucional, por lo cual hará todo lo posible para anularlo. El mejor ejemplo es lo que hizo la Cámara Baja con la acción ejecutiva sobre inmigración.

La reciente liberación de presos políticos en Cuba es una buena señal de esta nueva relación que va construyéndose. Las normas anunciadas crean una base para un acercamiento que será beneficioso tanto para estadounidenses como cubanos

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