Barcelona, sin respuestas, se encomienda a la pelota

El coloso catalán paga hoy un caro tributo a la falta de previsión en lo futbolístico y a los graves errores institucionales no corregidos
Barcelona, sin respuestas,  se encomienda a la pelota
Josep María Bartomeu, presidente del club Barcelona. Foto: EFE

Lo sucedido en los últimos meses en el FC Barcelona podría servir de inspiración a cualquier guionista de telenovelas. Rencillas, envidias, peleas, pleitos, dinero, divorcios, luchas de poder, estrellas despechadas. El club se tambalea por debilidades humanas. Y porque al equipo aún le falta fútbol.

La derrota ante la Real Sociedad, el plante de Messi en un entrenamiento, la destitución del director deportivo y la convocatoria avanzada de elecciones –todo ocurrido en pocos días– son la punta del iceberg que aflora tras meses de problemas internos.

Con problemas en los despachos, la falta de juego del equipo durante los primeros meses del curso y la derrota en Anoeta hicieron que el club se tambaleara como una torre de naipes en día de viento.

Concluida esta semana agitada, la hinchada azulgrana, el equipo y la directiva se agarran a la última victoria ante el Atlético de Madrid como a un salvavidas. Que el equipo juegue bien y gane resultará determinante para que el curso termine en medio de toda la paz posible cuando se sabe que en verano habrá elecciones a la presidencia.

Una vez más, al Barcelona no le han hecho falta enemigos externos en la explosión de una nueva crisis. Ni tan siquiera el Real Madrid. Y es que, históricamente, el Barça se ha caracterizado por tener al enemigo en casa.

A nivel deportivo, Guardiola advirtió tras su marcha que dejaba el Barça, entre otras cosas, porque no quería afrontar la regeneración necesaria de la plantilla, tras cuatro años intensos en que los jugadores ganaron todos los títulos posibles con un fútbol preciosista. El técnico no se vio capaz de echar a unos muchachos que, con él, lo dieron todo.

Se bajó la exigencia con el Gerardo “Tata” Martino y cuando, a final de temporada, los jugadores quisieron tensarse para lograr alguna copa, andaban desentrenados y se quedaron con las manos vacías.