La política de deportar

La nueva Cámara de Representantes tiene muy clara su postura sobre inmigración. Primero quitar la protección de deportación y luego expulsar desde los jóvenes soñadores a los padres indocumentados de estadounidenses.

La acción ejecutiva del presidente Obama liberó la dudas manifestadas a lo largo del año pasado por el liderazgo legislativo. El debate interno por el momento hoy sigue siendo ganado por la línea más dura, aunque ahora más envalentonada.

De manera que el proyecto de la mayoría republicana no solo busca eliminar la protección a millones de personas con familiares en Estados Unidos sino que revive todas las medidas eliminadas con anterioridad para facilitar la deportación inmediata y segura.

El viernes pasado se dio a conocer el plan de la mayoría republicana para utilizar el presupuesto del Departamento de Seguridad Interna para fin de febrero con el fin de bloquear la implementación de la acción ejecutiva ejercida por el Presidente el años pasado.

La medida elaborada por los congresistas Bob Goodlatte, quien preside el Comité Judicial de la Cámara Baja y Robert Aderholt deja en claro que para ellos el fin no es detener una acción presidencial presuntamente inconstitucional en una teórica lucha de poderes. Lo que se quiere concretamente es expulsar jóvenes y romper familias.

Por eso la propuesta elimina también la protección de DACA, restablece el programa de Comunidades Seguras, obliga a las autoridades locales y estatales a colaborar con ICE, limita el uso discrecional de libertad condicional a personas en proceso y cambia las prioridades de deportación.

Es difícil que el Senado apruebe un plan tan radical. Los demócratas lo pueden bloquear. Pero ni siquiera la remota posibilidad de ser aprobado desalienta a la facción deportadora republicana de la Cámara Baja.

Siempre se explica este tipo de extremismo legislativo en inmigración como un gesto para satisfacer la base conservadora. Es muchos más que eso. Es también una agresión para la comunidad latina, la inmigrante con repercusiones tan concretas como inhumanas y dolorosas. Es un gesto para recordar en las urnas