En el Día de Martin Luther King

Cincuenta años después, la lucha por los derechos civiles de todos los ciudadanos y especialmente de las minorías se hace más importante que nunca. Los avances son muy lentos y una gran parte de la sociedad y las instituciones no han interiorizado la pluralidad y diversidad de la sociedad.

La policía y la justicia siguen demostrando que la diferencia entre ciudadanos de diferente raza y estrato social se prolonga en la ley.

La justicia, como ha ocurrido con las últimas decisiones del gran jurado, no garantiza la igualdad que la ley sanciona.

Los hispanos se topan con barreras que otras minorías e inmigrantes en este país que ha nacido y crecido acogiendo no han sufrido. Algunas decisiones y la actitud de ciertos políticos recuerda los peores tiempos cuando Estados Unidos le dio la espalda a la inmigración, como ya pasó antes con los propios hispanos, pero también con los asiáticos.

Igual que Martin Luther King, los hispanos “tenemos un sueño”: de que se les permita construir su futuro americano, con acceso a la educación, la salud pública y la igualdad de oportunidades, para legalizar su estatus migratorio, y en última instancia, para cumplir así debidamente con su obligación de contribuir a esta sociedad.

Por eso, la apuesta de Obama en los últimos años de su presidencia debe ir acompañada de una movilización que instale en la sociedad la idea y visión de los hispanos como personas de pleno derecho y ciudadanos de primera, no de segunda clase