Jugando con fuego

Guía de Regalos

El senador Lindsay Graham no pudo ser más claro al advertir a sus colegas republicanos que “están jugando con fuego” al relacionar el financiamiento del Departamento de Seguridad Interna con su intención de eliminar las acciones ejecutivas y las medidas discrecionales tomadas por el presidente Obama en inmigración.

La reciente acción extremista en París contra la revista Charlie Hebdo revivió la preocupación sobre la seguridad en Estados Unidos y la posibilidad de que algo similar pueda ocurrir aquí. A lo largo de los años desde el 9/11 hasta hoy se desbarataron intentos de terrorismo y otros, como el atentado en la Maratón de Boston, tuvieron éxito con trágicas consecuencias.

La seguridad nacional es una prioridad, excepto en la Cámara de Representantes.

Allí los casi 40 mil millones de dólares para financiar la agencia federal parecen no ser más relevante que un vehículo en la guerra constitucional que mantiene con el presidente Obama. Es un arma para detener lo que llaman el abuso de poder presidencial con el uso de las acciones ejecutivas, especialmente las relacionadas con inmigración.

Es irónico que en términos prácticos la acción de los congresistas debilita más el área de seguridad en vez de fortalecerlo.

Por un lado, pone en peligro el financiamiento de la agencia federal con el fin de anotar puntos políticos, sabiendo que la medida aprobada ayer difícilmente pasara el Senado. El propósito último es llevar a la firma de Obama una ley que no pueda rechazar y que contenga la eliminación de las protecciones de deportación.

Por el otro, prefiere que haya millones de personas escondidas en nuestra sociedad a que estos individuos salgan a la luz, que se sepa quienes son y donde viven. Esto sin lugar a duda, contribuirá a la seguridad nacional.

Empero la Cámara Baja parece estar ensimismada en su pelea con el presidente Obama como para ver más allá de eso. La inmigración, además es otro tema que les nubla el sentido común.

La advertencia de Graham es muy clara y lúcida. Lástima que las anteojeras ideológicas le hagan perder la brújula a los congresistas como para poner por delante sus obsesiones por sobre la seguridad nacional