Ataques de París y la quinta Cruzada

La Lombriz Solidaria es un blog para las comunidades latinas en California
Sigue a La Opinión en Facebook
Ataques de París y la quinta Cruzada
El atentado al semanario francés dejó 12 muertos.
Foto: EFE

El ataque del 7 de enero a la revista humorística Charlie Hebdo, de Paris, que dejó 12 personas muertas, ha conmocionado al mundo. El ataque fue perpetrado por dos fanáticos islamistas y al parecer actuaron por órdenes o “encargo” de organizaciones radicales islámicas.

La revista estaba “condenada” por haber publicado bromas sobre el Islám, el profeta Mahoma y los Ayatollah. Igualmente, la revista se burlaba de otras religiones como así también del poder y casi todo lo que se ponía enfrente. Después de todo es una publicación de humor. Digamos, de paso, que la revista fue muchas veces acusada de tener mal gusto y de exagerar su deseo de provocar.

Sin embargo, a los fanáticos no les gusta el humor. Y ya sabemos que por medio del humor se pueden decir muchas cosas.

Y de esto sabemos mucho en América Latina. En Argentina, por ejemplo, la revista humorística Tía Vicenta, fue cerrada en 1966 por la dictadura militar de Juan Carlos Onganía. Los militares no son de reír mucho —y tampoco de entender.

Años después, sería el turno de Satiricón. Esta revista en realidad fue cerrada tres veces. Y tres veces volvió, pero fue clausurada de manera final con el advenimiento de la dictadura militar de 1976.

Aquí solo mencionamos dos casos de publicaciones humorísticas. Las dictaduras censuraron otras publicaciones, por supuesto. Y libros.

La obsesión por controlar la mente, el pensamiento de la ciudadanía no es solo asunto de dictaduras y fanáticos. Ocurre en toda sociedad.

Como vivimos en una sociedad autoclasificada como democrática, nos jactamos de disponer de libertad de expresión.

Pero ocurre que no siempre juzgamos a las otras sociedades con la misma medida. Por ejemplo, mientras el mundo se solidariza con Charlie Hebdo y cientos de miles marchan por las calles de Paris protestando por el atentado y reivindicando la libertad de expresión, en Arabia Saudita un bloggero, Raif Badawi, fue condenado a recibir mil latigazos precisamente por exigir libertad de expresión en un país dictatorial.

Y los paladines de la libertad, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, ¿qué dicen de esto? ¿Nada? Es que Arabia Saudita es un aliado crucial en la región y su familia real fue en parte inventada por los países occidentales. Entonces, mejor quedarse callados o decir poco y en voz baja.

¿Huele a hipocresía, no les parece?

Pero lo que también preocupa es la reacción después del atentado de París.

Será este el inicio de otra Cruzada contra los musulmanes? La imagen de presidentes de varios países europeos marchando unidos “en favor de la libertad de expresión” da la impresión de ser una puesta en escena. Y muchos de esos presidentes y primer ministros representan países que ejercen o practican políticas discriminatorias, coercitivas contra grupos políticamente diferentes u opositores, y ni se diga de la tradición de invadir y saquear sociedades ajenas!

Al día siguiente, la imagen de París era otra: miles de soldados en las calles. La histeria anti-terrorista ya se ha apoderado de Europa y esto ¿a quién beneficia?

Porque si la respuesta es más militarización y control sobre la población, entonces poco a poco la famosa “libertad de expresión” también será afectada.

Después del atentado, empezaron a surgir numerosas teorías conspirativas, y no podía ser de otro modo. No se pueden comprobar esas teorías pero lo cierto es que existe una fuerte tendencia militarista y autoritaria, liderada por Estados Unidos, que busca imponerse en el resto del mundo. Y sin dudas esta tendencia usará a su favor “el peligro terrorista” de los fanáticos musulmanes para lograr sus objetivos.

Además, existe el precedente del 11 de Septiembre de Nueva York —el otro 11 de Septiembre, pero de 1973, en Chile, es otra cosa que Washington quiere que la gente no recuerde. Después de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, se acentuó dramáticamente el armamentismo, el intervencionismo (invasión de Irak y Afganistán, ataques selectivos en otros países) y el control sobre la sociedad.

Fomentar la histeria anti-terrorista es una buena manera de sumar y centralizar más poder, además de vender más armas, sin que la gente se queje demasiado.

La prensa de Estados Unidos poco y nada informa de la situación real de otras sociedades. Es más, las noticias internacionales ocupan una pequeña y casi insignificante sección. Y cuando publican notas sobre otros países, la mayoría son negativas. En este contexto, ¿cuál es la diferencia real con la censura? ¿Cuál es el objetivo de este tipo de información? O mejor sería llamarle des-información.

Los casos de Tia Vicenta, Satiricón y Charlie Hebdo no son únicos ni aislados. Ni serán los últimos, lo cual es más preocupante.