Libertad de expresión… a mi modo

"Mirando al Sur": blog del periodista Luis Manuel Ortiz que comenta los sucesos de actualidad desde Texas
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Libertad de expresión… a mi modo
Protestas en Irán por la publicación de una caricatura del profeta Mahoma en Charlie Hebdo.
Foto: EFE

Brownsville, Texas.- Hoy, mi querido lector, ni lo voy a querer ni lo voy a respetar. No sé si a usted le caiga bien o mal que lo haga, pero no me importa, lo voy a ofender y a insultar. Y además me voy a burlar de su Dios, de sus creencias, de sus seres queridos y de todo lo que usted ama y considera importante en su vida y entorno. ¿No le gusta? Me vale…

Y ni se le ocurra enojarse conmigo, ni reclamarme, y mucho menos pensar en venir a golpearme, clavarme un cuchillo en la panza o meterme un balazo entre ceja y ceja. No puede hacer nada. Y si lo hace, la sociedad lo condenará, lo hará pedazos con sus críticas, lo refundirán en la cárcel y a lo mejor hasta lo linchan y lo arrastran por las calles para escarmiento público.

Y es que yo puedo hacer contra usted todo lo que dije al principio de estos párrafos y usted no puede ni impedírmelo ni cobrárselo a la mala por más ganas que tenga de hacerlo. Es más, si a pesar de todas las advertencias que le he hecho usted decide cortarme la cabeza, van a desfilar frente a su casa millones de personas, encabezadas por el presidente de mi país, recriminándole su feísimo proceder. Así que piénselo bien, porque a mí me asiste mi derecho a la libertad de expresión y a usted no le asiste nada. ¡Y ya!

Lo anterior tiene relación –¡obvio!- con lo sucedido recientemente en Francia donde el semanario satírico Charlie Hebdo fue víctima de un atentado terrorista cometido por un comando musulmán en el que murieron 12 personas, incluyendo el editor y varios caricaturistas, en venganza por la forma irrespetuosa como el semanario ha venido refiriéndose al profeta Mahoma, figura sagrada del Islam.

La publicación Charlie Hebdo aborda con tono irreverente las noticias y temas de actualidad, y se refiere frecuentemente con caricaturas irrespetuosas a Mahoma y a los temas musulmanes. De hecho, la publicación se había mantenido desde 2011 bajo medidas precautorias especiales a causa de anteriores ataques y amenazas sufridos por las mismas razones.

El suceso ha tenido enorme resonancia y ha provocado incontables reclamos, a los que se han unido varios jefes de estado, por lo que llaman un atentado incalificable contra la libertad de expresión. Difícilmente quienes están leyendo esto no se habrán enterado de los muchos detalles que se han desprendido del caso. Por esa razón yo, a continuación, paso a un tema lateral, ligado directamente de manera importante al mismo asunto, al que considero necesario tomar en cuenta.

Soy comunicador y por tanto defiendo sin límite y medida la libertad de expresión… siempre que no invada inapropiadamente terrenos ajenos. Entiendo los razonamientos que han expuesto sobre este lamentable hecho personajes muy respetables, pero no puedo aceptar que todas esas expresiones sean hechas desde un punto de vista occidental y cristiano y no desde una posición universal, imparcial y libre de influencia.

Ciertamente, el extremismo terrorista no puede ser aceptado. Lo sucedido a Charlie Hebdo debe ser rechazado y condenado. La violencia, en todas sus formas y por todas las razones, es inaceptable y siempre merecerá fuerte condena. Sí, pero también debe condenarse la “libertad” occidental para despreciar y criticar lo que no acomode a sus costumbres y creencias. Las películas de Hollywood han impuesto el estilo y todos –prensa, cine, arte- han seguido la pauta sin respeto de otras creencias, religiones y sensibilidades.

Que grupos extremistas de Oriente Medio exceden sus oficios es cierto, pero también lo es que tienen sus propias razones y fundamentos y eso es algo que nosotros “los de acá” tenemos que respetar y no tratar con rechazo y desprecio. Tampoco se debe olvidar que muchos de los países de aquella región son musulmanes y sus sociedades y gobiernos se sienten ofendidos y afectados con las actitudes de Occidente.

Los gobiernos y las sociedades de este lado del mundo han encontrado fácil refugiarse en el recurso de la libertad de expresión para cometer arbitrariedades y violaciones a las creencias y derechos ajenos. No se han conformado con la explotación económica y el dominio militar; han sembrado en aquellas sociedades por siglos la desigualdad, la explotación y la injusticia. Y lo siguen haciendo.

Pero el día en que reaccionan ante nuestra forma de ser occidental.. son unos desquiciados…