No tira ni la caja

Las personas con trastorno de acumulación no pueden deshacerse de sus pertenencias
No tira ni la caja
Algunas personas con trastorno de acumulación no llegan a abrir, y mucho menos usar, todo lo que compran.
Foto: Shutterstock

La entrada al concierto donde conocimos a nuestra pareja, el monito de cerámica que el nene hizo en kindergarten para el Día de la madre, incluso el cuentito que escribimos en 10 grado y que nos felicitó la maestra, es fácil atarse a esos pequeños recuerdos que nos marcaron en el pasado, y que en el presente ocupan cada cajón, estante y ropero de la casa.

Para algunas personas es más difícil que para otras tirar aquello que no necesitan.

La Asociación Americana de Psiquiatría define al Trastorno de Acumulación o Hoarding, como la dificultad de algunas personas para deshacerse de posesiones que otros consideran inservibles. Dichas posesiones terminan ocupando cada rincón de la vivienda de la persona, interfiriendo en el normal desenvolvimiento de su vida.

“Una de las muchas causas de este comportamiento es la manera en la que los hoarders procesan la información”, explicó el doctor Randy Frost, Profesor de psicología del Colegio Smith de Northampton. Según el experto, las personas que tienen dificultad para deshacerse de objetos materiales tienden a prestar atención a los detalles inusuales de las cosas como sus colores y formas. Al mismo tiempo, los acumuladores le dan importancia a detalles peculiares del objeto, que otras personas no le encuentran valor.

En la raiz del trastorno existen cuestiones emocionales y psicológicas.

Coleccionar no es igual que acumular. El coleccionista busca objetos específicos y con un criterio determinado, como estampillas o muñecas, los organiza, exhibe y siente orgullo por su colección. El acumulador, en cambio, se siente avergonzado por sus posesiones, y siente ansiedad si tiene que deshacerse de ellas.

“Los acumuladores sienten compulsión por guardar objetos que consiguen gratis, y por comprar tanto en tiendas, como en lugares de segunda mano, o en ‘Garage Sales’”, explicó Frost. El experto agregó que en algunos casos, los acumuladores esperan al día en que los vecinos sacan la basura, para buscar objetos que otros tiraron.

Según datos de la Fundación OCD, la mitad de los acumuladores guardan cosas que obtienen de manera gratuita. Tres de cada cuatro hoarders compra más de lo necesario. Frost indicó que algunos acumuladores no llegan a abrir y menos usar lo que compran.

Otras características del trastorno son la desorganización y la negación de la magnitud del problema.

La acumulación compulsiva no sólo afecta a la persona que junta, sino a quienes la rodean. Frost sugiere que los familiares, roomates o amigos tengan una conversación con el acumulador, para que este tome conciencia y considere cambiar el comportamiento.

El experto explicó que tirar las cosas, ya sea con o sin el permiso de la persona afectada no resuelve el trastorno, y por el contrario, arruina la relación.

Otra de las técnicas para enfrentar y superar la compulsión a comprar es ir a una tienda que el acumulador visite con frecuencia, y mirar la mercancía, sin llevarse nada, pero analizando los sentimientos que surgen durante la experiencia.

Muchos de los casos requieren ayuda profesional.

En el sitio de la Fundación Internacional de trastornos obsesivos y compulsivos, Frost, junto a la doctora Gail Steketee, ofrecen información, recursos y sugerencias a quienes padecen de este trastorno y sus familiares. Otro sitio con información y recursos es: adaa.org.

El estereotipo de la anciana que vive sola con sus 15 gatos tiene raíces en el trastorno de acumulación. Existen personas que, en lugar de acumular objetos materiales, acumulan mascotas.

El Consorcio de investigación de acumulación de animales, HARC, fundado en 1997 describe las características de los hoarders de mascotas.

1. Los hoarders de animales tienen más mascotas que el común de la gente. Cada municipalidad local tiene regulaciones específicas sobre la cantidad de animales que pueden vivir en un hogar. Cuando el lugar es demasiado pequeño para la cantidad de mascotas, los animalitos terminan sufriendo y enfermándose.

2. Si bien los acumuladores aman a sus mascotas, no pueden proveerles con los mínimos requisitos de alimentación, limpieza y cuidado básico. En consecuencia, los animales terminan muriendo por desnutrición y otras enfermedades, causadas por la falta de higiene.

3. Negación. La persona con el trastorno no reconoce el daño que está causando a aquellos animales a quienes tanto ama. El hoarder tiene una visión distorsionada de la realidad, y sigue acumulando animales, a pesar de las advertencias de quienes lo rodean.

Para reportar actos de crueldad animal, visita aspca.org.

Compilamos una lista con ideas útiles que pueden ayudar a comenzar a organizarte.

* El método de las cajas. Consíguete cuatro o cinco cajas, según la cantidad de ropa, zapatos u objetos en general que quieras organizar, y divide tus pertenencias en las siguientes categorías: para tirar, para donar, para vender, para guardar.También puedes reservar una quinta caja con los objetos que quieres guardar, como fotos y otros recuerdos sentimentales.

* El truco de las perchas. Cuando quieres ordenar tu ropero, pero no puedes decidir qué guardar y qué tirar, cuelga todas las prendas con el gancho en la misma dirección. Cada vez que uses una de ellas, al guardarla, coloca el gancho en dirección contraria. Después de un par de meses, las prendas que aún tienen el gancho en la dirección original, son las prendas que nunca usas y de las cuales puedes deshacerte.

* Sé realista. No vas a poder ordenar la casa entera en un día, ni en una semana. Probablemente ni siquiera lo logres en un mes. Concéntrate en pequeñas sesiones y en áreas determinadas. Usa un timer y un día dedícale 30 minutos o una hora a ordenar el ropero, otro día concéntrate en limpiar tu escritorio. Cuando te quieras acordar, habrás ordenado toda tu casa.

* Cuando te sientas bloqueada, usa la imaginación y empieza por el final. Si no puedes decidirte entre tirar o guardar, imagínate que tu casa se inundó, o que perdiste todo en un terremoto. ¿Cuáles son las cosas que debes reemplazar sí o sí? ¿Cuáles, en cambio, no volverías a comprar? Este ángulo te ayudará a descubrir cuáles son los objetos que realmente necesitas.

* ¿Qué va a ser diferente esta vez? Después de mucho trabajo y decisiones difíciles lograste deshacerte de cosas que ya no necesitabas. Pero si no cambias tus hábitos de compra y decides premiar tu duro trabajo de limpieza yéndote a la tienda, volverás a ocupar estantes y cajones en poco tiempo. Evalúa cambiar los hábitos y comportamientos que te llevaron a llenar tu closet en primer lugar.