La nueva Europa

César Leo Marcus escribe sobre inmigración y otros temas de interés para la comunidad latina
La nueva Europa
Musulmanes protestan en Madrid contra los atentados terroristas ocurridos en Francia.
Foto: EFE

Aunque los Estados Unidos siguen siendo el objetivo principal de los grupos extremistas islámicos, la mayor vulnerabilidad de Europa la ha convertido en blanco de los atentados porque, como vimos, Europa no está preparada para enfrentar al terrorismo.

Europa cometió en el siglo XX dos grandes errores, primero en la década del 30, cuando apoyó la asunción de Hitler al poder y después se encontró con “el huevo de la serpiente”, por otra parte su segundo error, en la década de los 70, fue el apoyo a la ola inmigratoria musulmana, sin crear una estructura social y educativa adecuada para absorber una cultura tradicional oriental, muy diferente a la cultura occidental.

La consecuencia nefasta del primer error fue la segunda guerra mundial, con más de doce millones de muertos, y la consecuencia del segundo error, fue la creación de “guetos” o “barrios marginales”, donde muchos de los jóvenes musulmanes europeos no fueron integrados a la cultura occidental, jóvenes con bajo nivel educativo y económico, que hoy son atraídos a las filas de ISIS, Al-Quaeda y otros grupos extremistas religiosos.

Tres Musulmanes

Podemos dividir en tres categorías la forma en que los musulmanes se han adaptado a la vida occidental europea:

-“Asimilados” son aquellos que, nacidos en Europa, han logrado éxito profesional y financiero, su relación con la religión de sus padres es de respeto, pero no cumplen todas las tradiciones, ni en el vestir ni en el orar. Este grupo es minoritario.

-“Moderados” son en su mayoría jóvenes que mantienen sus tradiciones religiosas y culturales, pero aceptan la diversidad de sus conciudadanos. Trabajan en empresas europeas y tiene un nivel cultural medio. Este grupo es el más numeroso.

-“Marginales” son jóvenes que niegan su integración a la cultura occidental, a pesar de haber nacido y vivido toda su vida en Europa. Viven en los límites de sus barrios tratando de evitar en lo posible cualquier cambio (comida, música, televisión) con respecto a los países de origen de sus padres. Muchos de ellos simpatizan con movimientos integristas.

El problema es que los musulmanes “asimilados” y “moderados” que viven en Europa son hoy prisioneros “sociales”, pagando cuotas de “protección” a las organizaciones terroristas que cobijan a los musulmanes “marginales”, organizaciones que responden a ISIS, Al-Quaeda, Hammas, Hizbullah, Jihad Islámica y demás. Organizaciones armadas que son competidoras de la autoridad civil y gubernamental europea, ocupando espacios políticos y militares, obstaculizando el camino a la convivencia.

Musulmanes Europeos

El porcentaje de población musulmana está creciendo rápidamente en Europa, el promedio es del 8%, y por país podemos enumerar a: Bélgica el 11%, Francia el 10%, Suecia el 10%, Suiza el 8,5%, Reino Unido el 8%, Países Bajos el 8%, Alemania el 7,5%, Grecia el 7%, Noruega el 7%, Dinamarca el 6%, Italia el 6%, España el 4%, Luxemburgo el 3%, Finlandia el 2%, etc.

El problema de estos porcentajes no son todos los musulmanes europeos, sino cual es el porcentaje de musulmanes “marginales” y como lograr su integración a la vida europea.

Todas las religiones por si mismas son muy buenas, porque los seres humanos necesitamos la protección de un ser superior, necesitamos creer en la vida eterna y el amor divino. Es decir que a nadie le preocuparía el crecimiento de la población musulmana en el mundo, si fuera un grupo homogéneo y moderado como otras religiones, pero su porcentaje de fanáticos transforma al Islam en una religión de contenido peligroso.

Para que el mundo cambie esta idea discriminatoria hacia la comunidad musulmana, el mayor esfuerzo debe ser desarrollado internamente, ya que son los propios musulmanes moderados quienes deben expulsar de sus filas a los extremistas, a los islamistas fanáticos, que aún viven el siglo IV, mientras esto no ocurra, Europa vivirá militarizada y aterrorizada.

Hasta la próxima