Congreso nuevo, divisiones viejas

Congreso nuevo, divisiones viejas

La seguridad fronteriza es una idea razonable en la que la gran mayoría de los estadounidenses están de acuerdo. También sirve de excusa para frenar el avance de una reforma migratoria exigiendo lo imposible de lograr en una larga línea divisoria como la que dividide Estados Unidos de México.

El proyecto Secure the Border First Act del presidente del comité de Seguridad Interna de la Cámara de Representates, Michael McCaul (R-Texas), cae perfectamente en la categoría de lo irrealizable. La medida, a un costo de 10 mil millones de dólares exige que en los próximos dos años el secretario de del Departamento de Seguridad Interna (DHS) tenga el “control operativo” de las áreas más transitadas y en cinco años de toda la frontera sur. Para eso, la medida exige desplegar nueva tecnologia, levantar más vallas e implementar un sistema biométrico en los punto de salida. De lo contrario, no habrá bonos ni aumentos de salario para algunos funcionarios políticos en el DHS.

La definición utilizada en esta medida de “control operativo” básicamente dice impedir todas las entradas ilegales, lo cual es un imposible.

Es una pena que McCaul haya cambiado una propuesta razonable como la presentada el año pasado en donde exigía al DHS elaborar un plan de seguridad para enviarlo al Congreso y que este decida lo necesario para hacerlo realidad.

Los tiempos cambiaron con el nuevo Congreso republicano, pero no así las divisiones en el tema migratorio. Por eso, esta medida cuenta, además de la oposición demócrata que la ve como un desperdicio, con la crítica de los duros en inmigración que la acusan de no hacer nada contra la acción ejecutiva de Obama, ni cambia procedimientos de detención. Incluso hay quienes, ridículamente, temen que esta medida sea la puerta para “la amnistía”del liderazgo legislativo.

Es evidente que el nuevo Congreso mantiene las viejas divisiones internas. Este proyecto a votarse esta semana es una primera prueba para la capacidad el liderazgo republicano del Congreso de avanzar una ley o de volver caer en el caos partidista ya conocido que causa el tema migratorio.

Las señales son preocupantes y pese a las palabras y los carteles, esto de Congreso nuevo no tiene nada