Dos jóvenes latinos mejoran sus calificaciones gracias al amor por el boxeo

Programa juvenil en Baldwin Park clave para el éxito de dos jóvenes estudiantes latinos
Dos jóvenes latinos mejoran sus calificaciones gracias al amor por el boxeo
Lyle Ibarra entrena en un gimnasio de la zona de Baldwin Park.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinion

@alvaradoisa

Dos chicos latinos pelean para quitarle la mala fama al boxeo desde el cuadrilátero de los estudios.

Y es que el rendimiento académico de Kyle Ibarra, de 17 años, y de Alejandro Vera, de 18, ha mejorado durante los años en que ellos han practicado un deporte asociado con la violencia.

“Yo no quería ir a la universidad, pero después de venir al club de boxeo me dieron ganas de ir”, aseguró Ibarra, quien cursa el tercer semestre en Citrus College de Glendora.

La experiencia de Vera, también alumno de Citrus College, es similar. “En el primer año de la secundaria no era tan bueno, tenía muchas ‘efes’ y en el último semestre de la universidad obtuve puras ‘A’ […] Sin el boxeo no creo que hubiera mejorado“, dijo.

Según reportes oficiales, sólo uno de cada cuatro estudiantes de secundaria en Baldwin Park está listo para la universidad, mientras que el 70% no es competente, comparado con sus pares en otras ciudades.

Hijos de inmigrantes mexicanos, Ibarra y Vera atribuyen sus logros académicos a la concentración, disciplina, confianza y respeto aprendidos en un club público de pugilismo en Baldwin Park.

“He aprendido disciplina y lo he aplicado en la escuela y en mi vida diaria”, contó Ibarra, quien desde los 12 años ingresó al club, luego que su padre se enteró que éste era víctima de acoso (bullying).

“Unos chicos me acosaban, me empujaban, querían pelear conmigo. A veces me llevaban al baño y me golpeaban. Lloraba y no quería ir a la escuela. Todo cambió desde que mi papá me metió al gimnasio“, dice este chico que sueña con terminar la universidad y ser un boxeador profesional.

Su modelo es el ex pugilista y promotor Óscar de la Hoya. Se identifica con él por los retos que pasó para ser campeón y empresario exitoso. “Si él lo hizo trabajando duro, yo también lo puedo hacer”, dijo.

Uno de los obstáculos de Ibarra es que su padre está desempleado. “Para mí el boxeo es algo grande, porque quiero ayudar a mi familia financieramente”, comentó.

Vera, por su parte, quiere seguir practicando el boxeo como un pasatiempo y ser enfermero. Él dice que dejó de “ser vago” cuando subió por primera vez al cuadrilátero. “Recomendaría venir al gimnasio para no estar en la calle haciendo cosas malas, mejor ponerse a pegarle a un costal“, dijo.