Corrupción en Latinoamérica

César Leo Marcus escribe sobre inmigración y otros temas de interés para la comunidad latina
Corrupción en Latinoamérica
La corrupción en el gobierno frena el desarrollo económico.
Foto: Morguefile

De acuerdo a la última publicación de Transparencia Internacional, los seis países que lideran el índice de percepción de menor corrupción del 2014 son Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Noruega y Suiza, ubicando a Libia, Irak, Sudan, Afganistán, Corea del Norte y Somalia, como los países con mayor corrupción del mundo.

Este informe que evalúa a 177 países, coloca por ejemplo a Canadá en el puesto 10, Alemania 12, Inglaterra 14, Japón 15, Irlanda y Estados Unidos 17.

En base a estos datos, podemos deducir que hasta el puesto 22 es “excelente”, hasta el 44 es “bueno”, hasta el 88 “no es tan malo”, y a partir de allí hay mucho trabajo para hacer en materia de corrupción.

La pregunta importante es: ¿Dónde estamos los latinoamericanos en este ranking?

Uruguay y Chile son los países latinos con menor corrupción, en el puesto 21, seguidos por Puerto Rico en el 31, Costa Rica 47, Brasil 69, El Salvador 80, Perú 85, Colombia y Panamá 94, Bolivia y México 103, Argentina 107, Ecuador 110, República Dominicana y Guatemala 115, Honduras 126, Nicaragua 133, Paraguay 150 y Venezuela 161.

Seguro que muchos lectores, que conocen los sistemas políticos de sus respectivos países, no coincidirán con algunos de estos puntajes, por ejemplo los mexicanos pensarán en Pemex, Iguala y las licitaciones a cambio de mansiones, los brasileros pensarán en Petrobras, los argentinos recordaran las sociedades de Lazaro Baez y la muerte del fiscal Nisman, y así cada uno tendrá memoria vivida de las tropelías de sus gobernantes de turno.

Política y Políticos

La verdad es que no hay una respuesta única para todos los países, en general todos los gobernantes crean comisiones para luchar contra la corrupción y mostrar que están preocupados, pero sabemos que estos gobernantes son parte del problema y no de la solución, y estas comisiones no avanzan porque no es realista suponer que aquellos que se benefician de la corrupción van a ser quienes se encarguen de eliminarla, no es lógico que dejemos las ovejas al cuidado de los lobos, por eso cuando estallan casos graves de corrupción, comprendemos que la impunidad permite el avance de sobornos en las fuerzas públicas y judiciales, creando mecanismos que protegen a los políticos corruptos, restando credibilidad y confianza a las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley.

Es importante analizar que el índice de corrupción no se relaciona con la postura política de los gobernantes, Chile y Uruguay son socialdemócratas y están entre los mejores, Venezuela y Nicaragua pertenecen al Socialismo del Siglo XXI y figuran entre los peores.

Culpables y responsables

La resignación y pasividad de los ciudadanos latinoamericanos es gran parte de este problema.

Si bien es verdad que los políticos, las fuerzas públicas y el poder judicial son culpables de la corrupción de un país, los ciudadanos somos responsables de permitirla.

Los políticos populistas y corruptos han tomado el poder por apatía o inacción de los ciudadanos que los eligieron a pesar de conocerlos, según el grupo anticorrupción de Transparencia Internacional, Latinoamérica deberá actuar rápidamente para detener a los corruptos y lograr el crecimiento económico que el pueblo merece.