Una de las peores escuelas de LA logra ser modelo en CA

La intermedia Luther Burbank en Highland Park superó las grandes dificultades de su pasado
Una de las peores escuelas de LA logra ser modelo en CA
La escuela es una de 7 en California en ser considerada un modelo en el programa Watch-Taking Center Stage.
Foto: Aurelia Ventura

@Alvaradoisa

En pasillos, aulas y patios de la escuela intermedia Luther Burbank, en Highland Park, se respira orden.

Adherido a la puerta de la clase de matemáticas, un corazón con la frase “estoy agradecido de ser un estudiante” en ese plantel, coincide con el sentir del 79% del alumnado, según una encuesta interna.

Aquí sobran motivos para festejar: tienen instalaciones nuevas, los padres se involucran cada vez más en las actividades del instituto, el rendimiento académico mejora, la moral de los docentes es alta y hace poco el estado la consideró una escuela modelo. Ahora tiene el título de “Escuela a observar”.

Nadie creería que hace apenas 5 años se le consideró uno de los peores planteles del Distrito Escolar de Los Ángeles (LAUSD), por su bajo nivel de aprendizaje, la presencia de pandilleros, el riesgo de que un sismo derrumbara sus viejos edificios y las constantes quejas de los padres.

El instituto se reformó — literalmente — desde los cimientos, con un currículo más estricto, edificando modernos espacios, renovando su plantilla de profesores (sólo permanece el 25% de los maestros que impartían clases durante la época de crisis) y cambiando la mentalidad de los estudiantes.

“Todos en el campus, en cada aula, están muy comprometidos con la idea no sólo de que los niños aprendan, sino en que tenemos el poder para que eso ocurra”, dijo Chistine Moore, directora del plantel.

El pasillo del segundo piso de esta secundaria está adornado con banderines de distintas universidades. La directora explica que los colocaron para ampliar el horizonte académico de los pupilos.

Otro de los “secretos” del mejoramiento en la Luther Burbank, cuenta Moore, es la estrategia de no sentar a los chicos en pupitres individuales, sino alrededor de mesas. “Usamos un aprendizaje de cooperación en el que los estudiantes hablan entre ellos”, explicó.

En un salón del plantel está otro motor de cambio: un grupo de madres.

“Estoy muy contenta con la escuela”, comentó Adriana Ramírez, madre de dos graduados y de una futura alumna. “Mi hijo tuvo un cambio muy grande aquí”, aseguró.

Para que la secundaria Luther Burbank recibiera el premio “Escuela a mirar” debió mostrar que había elevado su rendimiento académico y cada sitio del plantel fue evaluado por expertos.

“Este reconocimiento nos pone en el mapa”, celebró Moore. “Muestra que podemos ofrecer un alto nivel de educación en un área urbana”.