Una buena dosis de patria

Prohibir la visita de dos ex presidentes latinoamericanos al opositor Leopoldo López, recluido en una prisión, fue un error táctico y estratégico. Al hacerlo, el gobierno de Venezuela sumó esa decisión a una cadena de equivocaciones vitales en política, diplomacia y economía.

El socialismo no necesariamente debe ser opresor, aunque esa estrategia la usan ciertos gobiernos por la ansiedad de aferrarse al poder. Deberían seguir el ejemplo de algunos socialistas europeos que fueron y son maestros en gobernar sin ser absolutistas.

Aunque para los chavistas lo que le “dieron” a Andrés Pastrana, ex presidente de Colombia y a Sebastián Piñera de Chile, fue una “dosis de patria”, lo que consiguieron con ese acto fue avivar las dudas, revalidando lo que la oposición repite: Venezuela tiene un gobierno con tinte dictatorial.

Frente a la comunidad internacional fue un acto torpe y de total ausencia de tacto diplomático y político. La dignidad presidencial en el mundo entero sigue siendo respetada y los dos visitantes no son bandidos para tratarlos como tal. Impedir su visita deja una pésima imagen internacional.

Si quieren defender un gobierno y mostrarlo democrático, hay que serlo y parecerlo. Si ganaron las elecciones por voto popular, tienen que gobernar para todos: los chavistas, los opositores y preferencialmente para la gente sin partido, porque ese es el caudal del gobernante: servir a la nación entera.

La independencia de los poderes públicos es el principio básico de la democracia. Montesquieu enseñó que ningún poder público debe tener preeminencia sobre los otros si se desea promover de manera efectiva la libertad en un Estado.

No siempre la oposición corroe un régimen. No son enemigos quienes en las tribunas denuncian los errores del presidente de turno. Es la manera como se gobierna y cómo se pierde la confianza del pueblo y eso, sin lugar a dudas, es lo que está pasando en Venezuela, cuando el presidente Nicolás Maduro pareciera no tener una solución a los problemas de escasez de alimentos y recurre como creyente confundido a la voluntad de Dios.

Dios provee si el gobierno hace lo que le corresponde y me parece que cargarle a Él el gran peso del error del manejo económico y al pueblo castigarlo con carestía, es injusto. Por otra parte, creer que hay una “guerra económica” planeada a través de un complot empresarial, es delirante.

La primera medida que debe tomar Maduro es convocar, con una buena dosis de patria, a un consejo de expertos en economía, incluyendo a los empresarios, que diseñe un plan de emergencia, independiente y ajeno a la querellas políticas.

Todos conocemos la leyenda bíblica de las épocas de vacas flacas. Los árabes le temen y por eso no regalan su fortuna, la guardan para enfrentar tiempos difíciles. Venezuela, en cambio, muy caritativa, derrochó el dinero. Ahora, frente a los bajos precios del petróleo en el mundo, comienza a padecer, enfrentando una dura realidad.

Así como va el país, de castaño a oscuro pronto pasará al negro más negro y bajo ese panorama sombrío, será muy complicado conservar el poder, a menos que apliquen una verdadera dosis de patria