Cómo hacer los aeropuertos menos estresantes

La confusión, el cansancio, los vuelos atrasados, la mala comida, los viajeros insoportables... Es parte de lo que podemos esperar cada vez que pisamos un aeropuerto. ¿Cómo hacer que sea todo lo contrario?
Cómo hacer los aeropuertos menos estresantes
Vórtice de lluvia

Vuelos atrasados, equipaje perdido, confusión en la puerta de salida… Los aeropuertos pueden ser sitios de mucho estrés.

Pero, ¿podría la tecnología cambiar toda esa molestia de tomar un vuelo y hacerlo más eficiente y divertido?

Eso es precisamente lo que hay detrás de los casi US$7.000 millones invertidos por operadores aeroportuarios en servicios de nuevas tecnologías el año pasado para experimentar con el registro de abordaje automatizado, aplicaciones de navegación y nuevas maneras de promover las oportunidades de comercio, como algunas de las innovaciones.

Además, en el futuro podríamos esperar escáneres de seguridad de láser, vitrinas de venta virtuales, puertas de embarque biométricas y asistentes holográficos para mejorar nuestra experiencia al viajar y aumentar las utilidades de los operadores.

Los aeropuertos podrían convertirse en el destino mismo de las personas; unas terminales altamente tecnificadas para nuestro deleite y asombro.

Un ejemplo es la expansión Jewel del Aeropuerto Changi de Singapur.

Cuando se inaugure en 2018, su majestuoso diseño de acero y vidrio incorporará cinco pisos sobre la superficie y cinco pisos subterráneos, un inmenso parque con vegetación autóctona y senderos para caminar, y la caída de agua bajo techo más alta del mundo -el “Vórtice de Lluvia” de 40 metros con su propio espectáculo nocturno de luz y sonido.

También está la recientemente renovada Terminal Internacional Tom Bradley, del Aeropuerto de Los Ángeles, California, que nos ofrece un vistazo al futuro.

Posee el sistema de inmersión de multimedios más extenso de cualquier aeropuerto en EE.UU: siete pantallas gigantes que proyectan escenas del sur de California y videos curiosos, la atracción principal siendo una “torre del tiempo” de 22,5 metros con impactantes imágenes en constante cambio.

Estas instalaciones también reaccionan al movimiento de los pasajeros y a los datos de vuelo en tiempo real.

“Pensamos en la tecnología para realzar las experiencias, en cómo puede acelerar las cosas, o hacerlas más rentables o convenientes”, dijo Peter Firth del Future Laboratory.

“El mejor ejemplo que hemos visto de cómo mejorar un aeropuerto tiene que ver menos con eficiencia y más con poesía”.

Los procesos tediosos en los aeropuertos como el registro de abordaje, el “check-in”, están volviéndose cada vez más automatizados.

El Aeropuerto Heathrow de Londres y el Schiphol de Amsterdam ya están probando el autoservicio de revisión biométrica de pasaporte en la puerta de embarque que aplica la tecnología de reconocimiento facial, por ejemplo. La aerolínea japonesa Nipon Airlines provee a los pasajeros con “tabletas inteligentes” que les permite hacer un ágil “check-in”, navegar el aeropuerto y recibir mensajes de su vuelo en tiempo real.

Entretanto, Gatwick, otro importante aeropuerto de Londres, está construyendo el punto de entrega de equipaje automatizado más grande del mundo, que permitirá facturar equipaje hasta 12 horas antes del vuelo, simplemente colocando la maleta en una cinta transportadora.

Greg Frodham, director gerente de la empresa de consultoría Airbiz, cree que la tecnología le dará mayores poderes y alternativas a los viajeros.

“En cinco años un viaje completamente automatizado le dará al pasajero completo control”, expresó en un reciente informe publicado por el motor de búsqueda de viajes, Skyscanner.

El personal multilingüe y con aptitudes múltiples sólo estaría disponible para asistir a los pasajeros, si fuere el caso, piensa.

Esta tendencia está siendo pasada a la seguridad. Gatwick, por ejemplo, utiliza la tecnología de reconocimiento facial para asegurar que la espera en la fila de seguridad siempre sea menor de cinco minutos.

“Registramos tu cara en cuatro momentos de tu paso por seguridad, para tener información en tiempo real de cuánto tiempo está tomando”, explicó Michael Ibbitson, el jefe de información del aeropuerto.

“Después combinamos esos datos con los patrones de tráfico anticipados y podemos, de manera proactiva, abrir o cerrar más filas con el envío de correos electrónicos a los teléfonos inteligentes de nuestros empleados”.

La tecnología de reconocimiento facial podría también discernir expresiones o movimientos corporales que podrían indicar que alguien transporta contrabando o constituye un riesgo de seguridad, según los expertos. No obstante, esta tecnología podría ser rechazada por los activistas de la privacidad.

El engorroso proceso de rayos X también podría estar sujeto a cambios.

La firma estadounidense Genia Photonics ha creado un “escáner de láser molecular” que penetra la ropa y otros materiales orgánicos para detectar rastros de explosivos o drogas.

Esa tecnología, que algunos creen se aplicará pronto en los aeropuertos, escanea varias personas a la vez y funciona a distancias de hasta 50 metros.

Sería agradable pensar que toda esta innovación tecnológica está creada únicamente para nuestro beneficio pero la verdad es que está más asociada con la rentabilidad de los aeropuertos.

“Un ‘check-in’ más rápido significa más tiempo disponible en el aeropuerto, lo que genera más oportunidades de ventas”, dice Emre Serpen, de la compañía de TI Wipro.

“En algunos aeropuertos los ingresos no relacionados con el vuelo mismo son mayores que los que sí”.

No es sorpresa, teniendo en cuenta que los operadores de los aeropuertos están probando una variedad de tecnologías diseñadas a hacernos gastar más.

Copenhague, Shanghai y Miami están experimentando con trasmisores de señales que envían mensajes de Bluetooth a los teléfonos inteligentes para alertar a los pasajeros de descuentos u ofertas especiales.

Mirando un poco más allá, podemos imaginarnos “vitrinas virtuales” donde los clientes pueden escanear códigos QR con sus teléfonos para comprar artículos de lujo o comestibles.

Estas ya existen en Gatwick, Nueva Delhi y Frankfurt pero las vitrinas virtuales del futuro podrían alcanzar niveles mayores, según Skyscanner, con software interactivo que permitirá a los pasajeros “ordenar comida o artículos con el movimiento de una mano o con un simple comando verbal”.

La transformación de los aeropuertos en lugares más eficientes y agradables es una cosa, el manejo de un creciente tráfico aéreo es otra.

Se espera que la cifra de pasajeros alcance 7.300 millones en 2034, más del doble de los 3.300 millones en 2014, según el pronóstico de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo.

La implicación es que los cielos se verán más congestionados, generando más demoras y más contaminación de dióxido de carbono.

Pero la llegada de los próximos sistemas de administración de tráfico aéreo podrían aliviar la presión.

Por ejemplo, iTEC, un sistema desarrollado por la firma española Indra, puede predecir el punto exacto donde estará un avión en cualquier momento de su vuelo, basado en una serie de informaciones como radar, plan de vuelo y situación climática.

Esto significa que un controlador aéreo puede crean un plan “libre de conflicto” para cada aeronave, lo que requeriría menos cambios de altitud y aceleración, haciendo los vuelos más suaves, veloces y menos contaminantes.

Indra asegura que iTEC recorta entre 30 y 40 millas náuticas de un vuelo entre Frankfurt y Norteamérica, cruzando el espacio aéreo de Escocia, potencialmente ahorrando unos US$185 millones en combustible al año.

Es sistema eventualmente cubrirá el espacio aéreo de Alemania, España, Holanda y Reino Unido.

En EE.UU., la Administración Federal de Aviación (FAA) estará implementando su propio sistema, Next Gen, entre 2012 y 2025, con miras a reducir el costo anual por demoras de US$31.000 millones.

La tecnología GPS permitirá a loa aviones volar más cerca el uno del otro, tomar rutas más directas y evitar las demoras causadas por el “amontonamiento” de naves esperando aterrizar.

Pero ese programa ha estado plagado de demoras. En julio de 2013, el inspector general del Departamento del Tesoro de EE.UU. declaró que la implementación de Next Gen costaría significativamente más que los US$40.000 millones presupuestados inicialmente y tomaría hasta 10 años más de lo planeado. La FAA rechaza esa observación.

El transporte de mañana implica una serie de exploraciones de innovaciones de todo tipo de movilidad en el marco de un cambio climático y un crecimiento demográfico.