7 mitos derribados de los mejores sistemas educativos

Lo importante no es cuánto se gasta en educación sino cómo y en qué se gasta. Expertos del informe PISA, que compara estudiantes en 65 países, desmontan algunos lugares comunes sobre la enseñanza.
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7 mitos derribados de los mejores sistemas educativos
Estudiantes

Todos lo quieren, pero no hay fórmulas y muy pocos lo logran.

Un sistema educativo exitoso es lo que buscan países alrededor del mundo, convencidos de que es la llave para transformar su futuro en un mundo complejo y competitivo.

Los países de América Latina están lejos de lograrlo, según indican sus malos resultados, año tras año, en el informe PISA, que compara el nivel educativo de cerca de medio millón de adolescentes de 15 años en 65 países y es elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

¿Deben estos países gastar más en educación? ¿Invertir más en tecnología? Si algo está claro es que no basta con copiar elementos de naciones con mejores resultados, como Finlandia o Corea del Sur.

Expertos de la OCDE analizan siete mitos desmentidos por las pruebas PISA.

Los adolescentes en desventaja desde el punto de vista socioeconómico pueden lograr muy buenos resultados, según Andreas Schleicher, jefe de educación en la OCDE.

Los resultados de PISA muestran que el 10% de los estudiantes de 15 años de familias más pobres en Shanghái, China, tienen mejores resultados en matemáticas que el 10% más privilegiado de la misma edad en Estados Unidos y varios países europeos, señaló Schleicher.

¿Cuál es la situación en América Latina?

“Los datos de PISA muestran que en países que tienen un PIB per cápita menor de US$20.000 –como los latinoamericanos– el aumento en el gasto en educación está estrechamente correlacionado con los resultados educativos”, le dijo a BBC Mundo Daniel Salinas, experto chileno en educación internacional comparada de la OCDE y analista de PISA. (http://www.oecd.org/PISA/PISAproducts/PISAinfocus/49685503.pdf)

“Los países latinoamericanos tienen un gasto en educación por alumno que es significativamente menor, en términos absolutos, que el gasto promedio de los países de la OCDE”.

“En algunos países como Brasil, Chile o Mexico, el gasto en educación como porcentaje del PIB ha aumentado desde 2000, lo que es una tendencia positiva. Pero todavía falta mucho por avanzar”. (http://www.oecd.org/education/eag.htm)

“El éxito de un sistema educativo ya no es el resultado de cuánto dinero se gasta sino en qué se gasta”, señaló Schleicher a la BBC.

Corea del Sur es uno de los países con mejores resultados de la OCDE, pero gasta bastante menos que el promedio de los países de esta organización.

Y Eslovaquia gasta cerca de US$53.000 por estudiante entre los 6 y 15 años, pero tiene resultados similares que Estados Unidos, donde el gasto por estudiante es de US$115.000.

Los mejores resultados obedecen a varios factores, pero uno clave es el gasto en los profesores.

“Entre esos factores, invertir en la calidad de los profesores destaca entre los más importantes”, le dijo Salinas a BBC Mundo.

Un ejemplo según el experto de PISA es el sistema desarrollado por Singapur en los años noventa para seleccionar, capacitar y remunerar a los profesores.

“Este sistema incluye el financiamiento completo de los estudios universitarios para los estudiantes de pedagogía, un salario docente (inicial y a lo largo de la carrera) competitivo comparado con otras profesiones, e incentivos al desempeño y al desarrollo profesional de los profesores, entre otros. (http://www.pearsonfoundation.org/oecd/singapore.html)

La reducción de los grupos ha sido una de las principales causas del aumento en el gasto por estudiante en muchos países en la última década, señala Schleicher.

Pero los resultados de PISA no revelan una correlación entre el tamaño de las clases y el rendimiento.

Y la clave, nuevamente, es invertir en los profesores.

“Los sistemas educativos con mejores resultados en PISA tienden a priorizar sistemáticamente la calidad de los profesores por encima del tamaño de los grupos”, señala Schleicher.

Alfonso Echazarra, experto de la OCDE en estadística social y analista de PISA, le dijo a BBC Mundo que además del salario competitivo, otro factor importante es el “estatus social que los profesores tienen en la sociedad”.

“En el informe TALIS 2013 hay información respecto a las percepciones de los profesores sobre la consideración social de su profesión. En países como Singapur o Finlandia los profesores consideran que se les valora mucho más que en Francia, España o la República Eslovaca”.

Muchos creen que un sistema no selectivo promueve la equidad, mientras que un sistema basado en la selección según el rendimiento académico promueve la excelencia.

Sin embargo, las comparaciones internacionales muestran que la equidad no es incompatible con la mejor calidad. Los sistemas educativos con mejores resultados combinan ambos factores.

Ninguno de los países con altos niveles de estratificación está entre los primeros en rendimiento.

El éxito del sistema educativo depende de factores cuya contribución individual no siempre es fácil de determinar, según Alfonso Echazarra.

“El éxito de Shanghái reside en una combinación de factores cuya contribución individual no siempre es fácil de determinar: importancia de la educación en la cultura popular, aprendizaje de experiencias internacionales, innovación educativa, rigurosidad en la implantación de las reformas, universalización de los programas educativos, programas de alfabetización para adultos, ingeniosa combinación entre experimentación local y planificación centralizada, política educativa proactiva, etc”. (http://oecdeducationtoday.blogspot.fr/2014/05/education-in-21st-century-five-lessons.html)

“El mundo moderno no nos premia por lo que sabemos, sino por lo que podemos hacer con lo que sabemos”, le dijo Schleicher a la BBC.

Cuando se puede acceder a tanto contenido en Google y las habilidades se están digitalizando y los trabajos cambian rápidamente, el foco debe ser que los alumnos puedan manejar formas complejas de pensar y trabajar y se conviertan en lifelong learners, personas que tienen el hábito del aprendizaje de por vida, agrega Schleicher.

Los sistemas educativos con mejores resultados no tienen currículos vastos pero de poca profundidad, sino que se concentran en enseñar unas pocas materias en gran profundidad.

“En 2012, PISA evaluó en qué países los estudiantes tienen mayores capacidades de analizar y resolver problemas financieros, por ejemplo, relacionado con cuentas bancarias”, le explicó Salinas a BBC Mundo.

“Los países que han creado programas específicos de educación financiera no obtienen tan buenos resultados en esta dimensión como otros países cuyos programas generales de matemáticos son de excelencia”.

“Para Latinoamérica esto puede ser visto como una invitación a mejorar la calidad de la enseñanza en las asignaturas fundamentales, y a enfocar esa enseñanza no en la memorización de contenidos sino en su aplicación crítica y creativa a nuevos contextos”.

Algunos psicólogos en el pasado sostenían que el rendimiento académico depende más de la inteligencia heredada, que del esfuerzo.

Una comparación de estudiantes en las pruebas PISA indica que los profesores en general esperan menos de los estudiantes de hogares con mayor desventaja socioeconómica. Y muchas veces son los propios estudiantes y sus padres los que tienen bajas expectativas.

“Es poco probable que un sistema educativo logre situarse a la par de los países con mejores resultados mientras no acepte que todos los adolescentes pueden rendir a niveles muy altos”, le dijo Schleicher a la BBC.

“En Finlandia, Japón, Singapur, Shanghái y Hong Kong, tanto los alumnos, como los padres, y los profesores y la sociedad en general comparten la creencia de que todos los estudiantes son capaces de lograr muy buenos resultados”.

“En estos sistemas educativos, las altas expectativas a nivel universal no son un mantra sino una realidad”.

Integrar estudiantes de diferentes comunidades en el sistema educativo puede ser un desafío para muchos países.

Sin embargo, los resultados de PISA muestran que no hay una correlación entre el porcentaje de estudiantes de familias inmigrantes y el rendimiento a nivel general para ese país, afirma Schleicher.

Incluso los alumnos con experiencias similares de inmigración pueden tener resultados muy diferentes. Ello muestra que más importante que de dónde vienen los estudiantes, es a qué colegio van.

PISA maneja el concepto de “estudiantes resilientes”, que “a pesar de provenir de familias socioeconómicamente desaventajadas, se sobreponen a sus circunstancias de origen y alcanzan resultados educativos de excelencia”, explicó Salinas a BBC Mundo.

“En los países latinoamericanos la proporción de estudiantes resilientes es comparativamente baja. Esto puede deberse a la magnitud de las barreras socioeconómicas en la región y su influencia sobre la autopercepción y motivación de los estudiantes más vulnerables”.

“Una manera de mejorar en esta dimensión es fortalecer el clima escolar mediante un vínculo más estrecho entre las escuelas y los apoderados”. (http://www.oecd.org/PISA/PISAproducts/PISA-againsttheoddsdisadvantagedstudentswhosucceedinschool.htm)