El cubano que quiere cantar en español por Finlandia en Eurovisión 2015

Norlan, El Misionario, es un cubano que desde hace diez años se encuentra radicado en Finlandia y que este 7 de febrero participará para ser elegido como el representante del país nórdico en el popular concurso de talentos.
El cubano que quiere cantar en español por Finlandia en Eurovisión 2015
Norlan El Misionario

“Es reguetonero y habla español”. Así presentan últimamente a Norlan Santana, más conocido como “Norlan, El Misionario”.

Una de esas presentaciones ocurrió cuando su esposa Satu Leygonier, una esbelta finlandesa, le anunció a su familia que dejaba una exitosa carrera de periodista para apoyar las ambiciones musicales de su esposo.

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“Ella viene de una familia de periodistas, así que la reacción fue de duda, de que pensara bien por qué estaba dejando su profesión”, recordó Norlan en conversación con BBC Mundo.

Y la frase que resumen dos de sus atributos, reguetonero e hispanohablante, se vuelve a escuchar una y otra vez porque Norlan es uno de los 18 semifinalistas para ser elegido como el representante de Finlandia en uno de los concursos musicales más populares del mundo: Eurovisión 2015, que se realizará en mayo en Viena, Austria.

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“Yo creo que es momento de que el planeta entero vea que Finlandia es un país multicultural e internacional. Por eso creo que puedo hacerlo”, señaló Norlan.

De lograrlo –las pruebas comienzan este 7 de febrero–, el triunfo no sería algo menor: por primera vez un cubano representaría al país nórdico en este evento continental. Y lo haría con una canción en español.

La vida musical de Norlan comenzó en San Miguel de Padrón, una localidad cercana a La Habana, intentando captar con percheros desarmados las ondas de radio que flotaban clandestinas por encima de la isla.

Además de algunas emisoras religiosas y anticastristas que llegaban desde Miami, por el éter también navegaban algunas melodías del hip-hop gringo.

“El primer casete que me regalaron tenía las grabaciones de Public Enemy. Eso fue fundamental para mí”, recordó el artista de 36 años.

Después de pasar por el ejército –donde comenzó a escribir sus versos iniciales dedicados a la crítica situación en Cuba por el llamado “período especial”– decidió grabar su primer disco en 1997.

Sin embargo, a los artistas urbanos cubanos –inclinados por géneros como el rap o el hip-hop– no los dejaban compartir tarima con otros ritmos isleños más tradicionales como la salsa y el son.

“No había muchos espacios ni lugares donde grabar. Era algo difícil. Pero llegaron nombres como Orishas o Aldeanos, y las puertas comenzaron a abrirse”.

Esa lucha dio sus frutos.

En 2004, ya con un par de discos en las espaldas y recorriendo los escenarios de la isla con su grupo Alto Voltaje, lo invitaron a un intercambio cultural en Helsinki por tres meses.

Finlandia. Un lugar tan extraño, lejano y distante para él como Marte, según recuerda.

No solo cumplió con el intercambio, sino que en el medio de su correría conoció a Leygonier, que trabajaba de periodista cubriendo eventos culturales.

De allí surgió todo lo que marcaría su vida después: entrevista, documental, amor.

“Nos casamos en Cuba. Me enamoré de él a primera vista, pero después viajé a su país y terminé amando su música y su familia”, confesó Leygonier en buen español a BBC Mundo.

A los pocos meses decidieron irse a vivir a Finlandia. Norlan dejó atrás a su familia, amigos y el grupo que lo había convertido en una estrella en su país, Alto Voltaje.

“Fue una decisión muy difícil para él. Le tocó empezar de cero, en un país que no era el suyo”, recordó Leygonier.

Entonces el sueño de la música se transformó en el negocio familiar. Satu, para poder dedicarse por completo a manejar la carrera de su esposo, renunció a su trabajo de periodista.

“Nos tocó vender hasta botellas que recogíamos en la playa para poder sobrevivir. No ha sido fácil la vida acá”, relató Norlan.

Y eso quedó plasmado en uno de su versos más recientes: “Que diez años de experiencia han hecho que vea y viva mucho/ Que crea y que insista por la vida que lucho/ Nada es imposible en este mundo”.

Por supuesto, no se rindieron. En 2008 logró grabar su primer disco finlandés y poco después ubicó en el número dos de los listados nacionales un éxito suyo: “Sauna Caliente”.

“Mi idea era que la gente relacionara el calor de la canción con lo que ellos sienten en esos lugares, que son muy populares en este país”, dijo el emigrado cubano.

Una de las primeras cosas que Satu obligó a hacer a su marido cubano cuando llegó a Finlandia fue sentarse en el sofá y disfrutar de una velada de Eurovisión.

Y se enteró del tamaño de ese gigante: Eurovisión es una de las competencias musicales más grandes del planeta.

Se realiza hace 59 años entre los países europeos y el año pasado marcó una audiencia global de 8,8 millones de personas. De ese concurso han salido artistas del calibre de Celine Dion, Julio Iglesias y ABBA.

“Me dijo: ‘Tu tienes que ver esto’. Me encantó. Pero solo en 2014 pude participar en los clasificatorios”, contó el músico.

Esa vez falló en su empeño.

Para las pruebas de este año puso todo, música, vida y corazón: participó con una canción dedicada a su padre, quien había muerto dos años antes.

“Él fue todo para mi y no pude viajar a Cuba para despedirme. Era mi héroe. Por eso le dediqué ‘No voy a llorar por ti’”, que es la composición con la que voy a competir este año”, explicó.

Esta vez fue la vencida. Norlan “El Misionario” y su canción ahora son parte de los 18 artistas que optarán por un puesto a Eurovisión 2015.

Ahora depende de que su primera presentación de este 7 de febrero en el programa “Nueva Música” sea una de las más votadas por los televidentes finlandeses.

“No es fácil. Como te dije, es reguetón y en español. Además Finlandia ya ganó este concurso en 2006 con Lordi, que es un grupo genial”.

Ahora por las calles de Helsinski se pueden ver los afiches de Norlan, con su traje de sonero cubano, sombrero a lo Compay Segundo, preparado para tomarse el mundo de la música con su hip-hop en español, madurado en Finlandia.