Londres tendrá un sistema pionero para evitar atascos en los aeropuertos

En uno de los aeropuertos de mayor tráfico del mundo, Heathrow, se pondrá en marcha un sistema que permitirá a los aviones volar más cerca durante las maniobras de aproximación a la pista.
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Londres tendrá un sistema pionero para evitar atascos en los aeropuertos
Avión aproximándose al aeropuerto de Heathrow

Los controladores de tráfico aéreo del Reino Unido inventaron un nuevo sistema que podría reducir los retrasos en los vuelos alrededor del mundo.

El principio es simple.

Las aeronaves que aterrizan serán espaciadas por tiempos y no por distancia.

Pero transformar esta idea en un programa aplicable y seguro le llevó cuatro años de estudios a los investigadores del servicio de control de tráfico aéreo británico, NATS por sus siglas en inglés.

El sistema fue aprobado y ahora el aeropuerto de Heathrow en Londres será el primero en usarlo.

La clave es el viento, que constituye la principal causa de demoras en Heathrow, donde hay retrasos en los aterrizajes al menos 65 días al año.

Si una aeronave vuela con viento en contra, aún si mantiene la misma velocidad tardará más en tocar la pista de aterrizaje.

Para entender por qué pensemos en una situación similar.

Si bajamos por una escalera mecánica que sube y ésta se acelera, nos llevará más tiempo descenderla. Un viento fuerte es como una escalera mecánica que aumenta su velocidad.

El nuevo sistema se llama Separación Basada en el Tiempo, Time-Based Separation, o TBS por sus siglas en inglés. El sistema simplemente hace que las aeronaves estén más cerca, por lo que disminuye las demoras.

“En los días ventosos hacemos ocho aterrizajes menos cada hora, durante cada hora del día”, dijo Paul Haskins de NATS.

“Con el nuevo sistema basado en el tiempo veremos menos demoras y una operación mucho más resiliente en condiciones de vientos fuertes”.

Actualmente, los controladores de tráfico aéreo adjudican un límite de velocidad a cada avión que se acerca a una de las pistas en Heathrow.

Las aeronaves no deben pasar de 160 nudos o 184 mph cuando se encuentran a cuatro millas de distancia. Esto da tiempo suficiente a los pilotos para desacelerar el avión, desplegar el tren de aterrizaje y dar otros pasos necesarios.

Esto no cambiará.

Las aeronaves se mueven en tres dimensiones y miden su velocidad en el aire, no en distancias en tierra. Y el aire se mueve.

Por ejemplo, si volamos sobre el Atlántico rumbo a Europa puede ser que el velocímetro indique una velocidad de 500 nudos en relación al aire.

Pero el viento de cola puede hacer que la aeronave se mueva a 550 nudos en relación al agua.

Para entender el nuevo sistema hay que tener en cuenta los vórtices, flujos turbulentos de aire en rotación espiral generados al paso de un avión.

Si un avión pasa por el vórtices creados por otra aeronave el piloto puede perder el control. Por ello los controladores de tráfico suelen dejar espacios grandes entre los vuelos.

En el caso de aeronaves de grandes dimensiones, como el Airbus A380, los controladores dejan una brecha de seis o siete millas náuticas.

Con el Boeing 737, la distancia suele ser de tres millas náuticas.

Pero los investigadores de NATS constataron que los vientos en contra fuertes dispersan estos flujos peligrosos mucho más rápido. Por lo que si el viento es intenso, las aeronaves pueden volar más cerca entre ellas en forma segura.

El viento además cambia constantemente y genera ráfagas. Es por eso que los sensores en los aviones comunican continuamente a los controladores en tierra los cambios en el viento.

Para dar una idea del impacto que podría tener el nuevo sistema basta con ver las estadísticas de Heathrow, donde el promedio es de 40 a 45 aterrizajes por hora.

En condiciones ventosas la cifra puede reducirse a 32. Pero con el nuevo sistema, podrían realizarse hasta 40 aterrizajes por hora.

El mayor aeropuerto de Londres ya funciona al límite de su capacidad y ha llegado al tope impuesto por el gobierno de 480.000 despegues y aterrizajes anuales.

Las autoridades de Heathrow ya no pueden legalmente procesar más vuelos por año. Ésa es la razón de la actual campaña para expandir el aeropuerto, una opción opuesta visceralmente por residentes de zonas vecinas al aeropuerto y grupos ambientalistas, entre otros.

En la práctica, funcionar al límite de la capacidad implica que hay muy poco margen de maniobra para acomodar vuelos retrasados.

En Gatwick, en cambio, otro aeropuerto en las afueras de Londres, el ritmo de tráfico aéreo disminuye considerablemente luego de la mañana, lo que permite una mayor flexibilidad.

Pero Heathrow no tiene esa capacidad de maniobra, por lo que vientos fuertes y aterrizajes atrasados pueden obligar a cancelar vuelos.

NATS quiere vender su nuevo sistema a otros países y ha identificado a 25 aeropuertos que funcionan al límite de su capacidad.

TBS hará que las aeronaves vuelen más cerca unas de otras en días ventosos. ¿Pero cuánto más cerca?

Supongamos que en un día de condiciones normales de tiempo se indica a un Airbus A380 que vuele a seis millas náuticas de la próxima aeronave. Le llevaría al avión unos 135 segundos recorrer esa distancia.

Supongamos ahora que hay un viento fuerte en contra. Al Airbus le llevaría 25 segundos adicionales recorrer la misma distancia.

En el nuevo sistema, los controladores no hablarán en términos de distancia sino de tiempo y dirán a la aeronave que mantenga la misma “distancia” de 135 segundos.

Esto significa que las aeronaves estarán una milla náutica más cerca, pero debido al viento, ello no representa un riesgo para la seguridad.

A pesar de los cuatro años de pruebas, es posible que la reducción de la distancia entre los aviones genere nerviosismo en algunas personas, incluso en algunos pilotos.

Para constatar que el sistema es seguro éste fue probado en forma exhaustiva.

En una de las pruebas se dispararon rayos láser al aire durante el aterrizaje de miles de aeronaves en Heathrow.

El laser permitió medir el tamaño de los vórtices y cuánto tardan en perder fuerza.

Los ingenieros monitorearon 150.000 vuelos para convencer a las autoridades de aviación civil de que aprobaran el nuevo sistema.

NATS introducirá el Sistema Basado en Tiempo en Heathrow a partir de marzo y estiman que al reducir demoras permitirá un ahorro de cerca de US$10 millones anuales.