Austeridad vs inversión

La recuperación económica crea la oportunidad para reinvertir en la deteriorada infraestructura humana y material, que se ha desgastado debido a la Gran Recesión y a largas décadas de tener como prioridad la reducción del déficit fiscal, al mismo tiempo que se saboteaban esos esfuerzos con reducciones de impuestos.

El presidente Obama volvió a ser muy claro ayer: la austeridad debe dar paso a la inversión. El modesto estímulo fiscal aprobado al principio de su mandato presidencial mostró tener resultados positivos en la economía sin causar la catástrofe anticipada por los republicanos.

Con este buen antecedente, el nuevo plan de gastos de la Casa Blanca se centra específicamente en la familia y la educación desde la prescolaridad hasta el colegio comunitario. Es fundamental reforzar el sector educativo con medidas directas que ayuden a crear una fuerza laboral competitiva, al mismo tiempo que al progreso económico del individuo.

La inversión humana propuesta por Obama también alcanza al trabajador activo, mal pagado, que hoy debe elegir entre el trabajo y enfermarse o atender a un familiar. Lo mismo respecto a la persona que trabaja a tiempo completo y no puede ahorrar nada para la hora de su jubilación.

De la misma manera, el presupuesto alienta la inversión en proyectos nacionales y regionales, como ser las nuevas apuestas en el transporte desde carreteras y puentes a los sistemas públicos de pasajeros.

El costo de estas inversiones es alto pero accesible. Se pagan con cambios impositivos a aquellos contribuyentes que se beneficiaron de los recortes de impuestos, los cuales condujeron a la política de austeridad al reducir los ingresos a las arcas gubernamentales.

El cierre de huecos impositivos que permiten la evasión fiscal y los nuevos gravámenes sobre el sector financiero no tendrán efectos negativos. Por el contrario, la mayor circulación de ese dinero beneficiará la economía.

Varias décadas de austeridad y recortes impositivos llevaron al déficit fiscal, humano y material. Es hora de reinvertir, de apostar a un crecimiento sólido con una base económica amplia. Esta es la propuesta de Obama que ayudará a elevar el estándar de vida con un cimiento financiero firme