Mejora la salud de los mexicanos en el exterior

Diez años de análisis reportan buenos datos, pero hay problemas
Mejora la salud de los mexicanos en el exterior
A Sandra Castillo le toman muestras de sangre como parte de l servicio móvil del Hospital John's en Los Ángeles.
Foto: Aurelia Ventura

México.- Los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos pueden festejar: en los últimos 10 años su salud mejoró al punto que su expectativa de vida es de 83 años, incluso superior a la de los blancos no hispanos (81); fuman menos; hacen más ejercicio y bajaron sus tasas de enfermedades cardiovasculares, cáncer e hipertensión. Además, la tasa promedio de fecundidad de las mexicanas se redujo en casi un hijo, al pasar de 2.9 hijos por mujer en 2004 a 2.1 en 2011 y cerca de 1 en 2014, lo que habla entre otras cosas de paternidad responsable.

Pero siempre hay una piedra en el zapato.

Y en el caso de este grupo, conformado por unos 12 millones de personas, las piedras son varias y una gran roca es la diabetes.

“Esta enfermedad es un motivo de preocupación, un problema de salud público mayor”, advierte el gobierno mexicano en su más reciente informe “Migración y Salud”, una mirada a 10 años de perspectiva de la población en la diáspora en el que analiza a profundidad sus hábitos y las condiciones de vida que enfrentan.

“El bajo nivel socioeconómico, el limitado acceso a la atención médica y el envejecimiento de esta población demandan esfuerzos inmediatos para evitar un mayor deterioro de su salud”, advierte el análisis

“La diabetes le cuesta a México anualmente alrededor de 8,000 millones de dólares entre tratamientos médicos, ausentismo laboral y mortandad prematura”, destacó un informe que alerta de la urgencia de impulsar un Sistema Nacional contra la Obesidad y acciones que estimulen la actividad física.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) cada año se pierden alrededor de 400,000 horas diarias por la diabetes lo que equivale a que 200,000 personas (32% de los empleos creados en 2014) dejen de trabajar para atender la enfermedad.

El gobierno mexicano ha implementado agudas medidas para combatir la diabetes como principal causa de muerte en el país. Entre ellas, un impuesto a bebidas azucaradas y a alimentos con alto contenido calórico; límites a la publicidad y la implementación de bebederos en las escuelas, pero IMCO observa que no son suficientes.

Los migrantes mexicanos son actualmente el grupo étnico cuya incidencia en diabetes ha aumentado con mayor rapidez, y entre ellos, los mayores de 64 años y los inmigrantes de reciente arribo porque son los más propensos a vivir con bajos ingresos y carecer de atención médica, dice el reporte.

“Los inmigrantes llegan a Estados Unidos más sanos que la población nacida en ese país, pero generalmente empeora con el tiempo por dietas altas en azúcar y grasas saturadas”, detalla el informe que involucró a la Secretaría de Gobernación, la Iniciativa Salud para las Américas, la Escuela americana de Salud Pública y la Universidad de California Berkeley.

La investigación señala como altos factores de riesgo el bajo peso al nacer, el sobrepeso, la baja actividad física y el alcoholismo.

De manera particular el sobrepeso y el alcoholismo son un llamado de atención. El primero porque ocho de cada 10 varones y siete de cada 10 mujeres son gordos u obesos, aunque el 60% de ellos asegura que hace algún tipo de ejercicio.

Por otro lado, el promedio de consumo de bebidas alcohólicas en cada ocasión es el mayor a todos los grupos raciales: 3.5 copas (en los estándares de salud cuatro es ya excesivo) y la cantidad de alcohol ingerida incrementa entre los jóvenes de entre 18 y 29 años.