El caso de Albert’s Towing

La historia de Joe Albert es un relato de abuso contra la fragilidad de los indocumentados y de corrupción oficial, la que le permitió enriquecerse haciendo la vida miserable a otros.

Es un ejemplo también de como una comunidad, armada con cámaras e indignación, se levantó exitosamente contra la injusticia. Como de la importancia de la ciudadanía de involucrarse en la actividad de su concejo municipal.

Hoy Albert, ex dueño del servicio de grua Albert’s Towing de El Monte, está prófugo de la justicia. Un reportaje de La Opinión de Isaías Alvarado, detalla como él pasó de ser el mimado del departamento de Policía y de las autoridades de El Monte a ser buscados por la ley.

Albert tuvo un conveniente contrato con El Monte por más de 40 años. Durante ese tiempo aparentemente no hubieron quejas en su contra. La policía local estaba satisfecha con el servicio de Albert’s Towing. Mientras que los adminstradores y autoridades municipales municipales destacaban su “servicio excepcional” hasta el punto de proteger a la empresa de la com petencia.

La investigación deja en claro que existía un cierto nivel de acuerdo entre Albert, la policía local y funcionarios electos de El Monte , quienes aparentemente defendieron los intereses del empresario y a su vez recibieron favores y donaciones.

Esta situación permitió el enriquecimiento de Albert mediante métodos inescrupulosos como exigir pagos en efectivos, no liberar los autos enganchados en la grua y cerrar temprano entre otros, según una auditoría de la policía. Ademas de recibir un trato deferencial en los retenes, que le permitió amasar una fortuna decomisando autos de indocumentados.

La indignación de la comunidad de El Monte ante las prácticas abusivas llevó a numerosas personas a documentar con video estas impropiedades y a denunciarlas. Hoy Albert está prófugo, quien aprovechando la falta de fiscalización, se fue dejando una a la ciudad de 120,000 dólares.

Esta historia tiene mucho en común con los abusos en otras ciudades como Bell en que las autoridades actuaron mal en detrimento de sus residentes. La lección es la misma, los residentes y los votantes son los que deben vigilar a su concejo municipal y su policía, para actuar como lo hicieron en El Monte