El ejemplo de Wal Mart

El que la compañía más grande del mundo, Wal Mart, aumente sus salarios es una gran noticia para los 1.3 millones de empleados que tiene Estados Unidos y para el resto del país. Estos empleados tendrán un mayor poder adquisitivo que ayudará a la economía familiar y nacional y, ojalá, esta acción establezca un ejemplo a seguir por otros gigantes corporativos.

Wal Mart ha sido una de las empresas más vapuleadas en cuanto a la baja compensación que paga a sus “asociados”, trabajadores sin beneficios de empleado a tiempo completo. Por mucho tiempo se dijo que el modelo comercial de la empresa, que el año pasado dio ganancias de 16,000 millones de dólares, no podía absorber un aumento de sueldo que sacara a una buena porción de sus empleados del salario mínimo que, por ser tan bajo, es una condena a la dependencia de la ayuda pública. Ahora se pudo.

Que bueno, y que justo, que la administración y los accionistas decidieran compartir con los empleados una parte de las ganancias incrementando la compensación. Pero cuanto costó que se hiciera esto.

Las presiones laborales, las incesantes campañas, el agravamiento de la disparidad económica y la prioridad impuesta por la Casa Blanca en el aumento del salario mínimo condujo al aumento. Todo esto es ignorado por quienes dicen que el incremento es un éxito del mercado libre y confirma lo innecesario que es la intervención del gobierno en temas de compensación.

En realidad, la situación laboral de los trabajadores estadounidenses es una de las más frágiles del mundo industrializado. Por ejemplo, es el único en este nivel de desarrollo que no garantiza ausencia pagada por maternidad. Lo mismo ocurre con los días de enfermedad pagados. Los sondeos de opinión muestran un respaldo popular al incremento del salario mínimo como a los beneficios por parto y enfermedad.

Es un error pensar que la inversión en el capital humano es un costo innecesario y perjudicial para el rendimiento empresarial. Por el contrario, una fuerza laboral bien tratada eleva la producción y el consumo.

Esta es una ganancia que ayuda a que haya una economía vital, estable y competitiva en el siglo XXI