La democracia en México y Estados Unidos

En EE.UU. es la falta de negociación entre los partidos, en México es la corrupción y cleptocracia

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La democracia en México y Estados Unidos
Aquí, los que ganan "se llevan todo el poder", y los que pierden están a la merced de los ganadores.
Foto: Archivo

En dos países en América del Norte, los Estados Unidos y México, la “democracia” ha ido tomando caracteres por demás particulares.

En el caso de los Estados Unidos se dividen los electores en tres grupos, los republicanos, los demócratas y los independientes, pero además de esa diferencia existe otra muy importante de la que se habla poco y es definitiva: los ganadores y los perdedores. Aquí, los que ganan “se llevan todo el poder”, y los que pierden están a la merced de los ganadores con pocas posibilidades de negociar.

Lo que yo entiendo por democracia, y quizás esté totalmente equivocado, es que tras las votaciones debería acabarse la rivalidad y procederse a gobernar, para todos y con todos.

Aquí, la realidad es totalmente distinta. Cuando hace algunos meses unos senadores republicanos declararon que su objetivo era acabar con Obama, me pareció un tanto fuera de lugar, no por defender al Presidente, sino porque ese radicalismo partidista unidireccional no va de acuerdo con la responsabilidad que les dio la elección.

Un ejemplo más de esa actitud antidemocrática se da en el caso de los jueces federales que tienen que ser aprobados por el Senado y esa decisión se reviste de tintes partidistas, lo cual politiza la justicia. En este momento hay, si no me equivoco, 18 vacantes de jueces federales que ni siquiera se han discutido en el Senado porque los candidatos a ocupar esos puestos han sido propuestos por Obama.

A todo esto no sé como llamarlo, pero no es muy democrático que digamos.

Del otro lado de la frontera, se ha desarrollado cada vez más la “cleptocracia”. La deshonestidad dentro y fuera de la política está a la orden del día. El aparato político está corrupto en todos los niveles, los distintos puestos públicos son usados para enriquecerse, y en el mayor número de los casos, impunemente.

Actualmente la “cleptocracia” está en su apogeo. No se salva ningún partido y son pocos los integrantes del gobierno honestos. Se supone que gobernar se trata de servir a la sociedad, pero en México muchos políticos usan su cargo para servirse a si mismos, aprovechando el tiempo que están en funciones para enriquecerse en lo personal en forma escandalosa.

Es intolerable que veamos en municipios muy pobres el robo descarado de su presidente municipal, y en cantidades exageradas, y con impunidad. Ni hablar de lo que se da a los niveles de gobernadores y funcionarios federales.

Ante todos esos hechos, las medidas que se han tomado son risibles y no corrigen el problema. Además, de querer apresarlos, no habría cárcel donde cupieran todos los “cleptócratas”.