Reanuda juicio contra Pedro Hernández con dos testigos

Un toque de humor matizó la jornada judicial en NYC en el caso por la desaparición del menor Etan Patz

@JoaquinBotero

NUEVA YORK – Tras nueve días de interrupción y un tenso conversatorio privado entre los abogados y el juez Maxwell Wiley, éste le manifestó a los miembros del jurado en el caso contra Pedro Hernández por la desaparición de Etan Patz que se “sentía muy feliz de verlos a ellos más que a nadie”, mientras miraba de reojo a las partes. Lo anterior matizó de cierto humor y armonía la compleja jornada judicial de este jueves en Manhattan.

Horas después, en una pausa, un tío de la víctima conversó con el abogado Harvey Fishbein sobre en qué se había ocupado durante los días de interrupción.

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El detective Anthony Curtin, testigo de la fiscalía, contestó al contrainterrogatorio en el que Fishbein volvió a indagar con minucia en cada uno de los acontecimientos, entre la mañana del 23 de mayo de 2012, cuando fue arrestado Hernández, en Camden, Nueva Jersey, hasta casi 24 horas después cuando confesó que había cometido el crimen. La fiscal Joan Illuzzi-Orbon, repetidamente, objetaba los temas que al parecer ya habían sido cubiertos previamente, hasta que en un momento Fishbein perdió la calma y exclamó: “¡Oh, Dios mío!”.

La defensa resaltó el exceso de detectives a los que tuvo que responder Hernández en ese periodo, la falta de descanso -pues al parecer sólo tomó media hora de siesta- y sobre todo, que se grabaran las últimas dos horas del proceso del interrogatorio al amanecer del 24 de mayo.

Como parte de su estrategia para resaltar el estado mental de su cliente, Fishbein hizo que se repitieron las frases del video en las que Hernández se sentía “culpable un 50 %”, o que “en esa época su cabeza no estaba bien” o que un médico lo había diagnosticado como “bipolar y maniacodepresivo”.

La fiscal se limitó a preguntarle al detective por el escuadrón de personas desaparecidas y si le daba la impresión de que Hernández se dirigiera a otras personas no presentes durante el interrogatorio, para averiguar si el acusado sufrió desvaríos después de tantas horas. Curtin respondió que no.

El segundo testigo del día fue Robert Hoever quien vino desde Alexandria, Virginia, donde es director del Centro Nacional de Niños Perdidos y Explotados. Hoever dijo que, cada año, se reportan 11,000 menores desaparecidos, algunos en hogares de adopción, y que hay un 97% de posibilidad de hallarlos con vida. El testigo indicó que en su oficina “siempre ha mantenido una carpeta del caso de Etan Patz debido a que el caso no se ha resuelto”.