Centroamericanos ocupan casas abandonadas

Migrantes en México estrenan unas viviendas que nadie quiere
Centroamericanos ocupan casas abandonadas
Los novios guatemaltecos Joselyn Coronel y Gabriel Hernández en una de las casas de Infonavit.
Foto: Gardenia Mendoza.

Huetoca, México

La pareja de novios guatemaltecos formada por Joselyn Coronel y Gabriel Hernández saltó del tren de carga que se encaminaba hacia Estados Unidos para huir de unos violadores y cayó frente a casas y más casas abandonadas a su disposición. Listas para ocuparse, como si fuera un sueño hecho realidad.

Seminuevas, de menos de cinco años, con dos pisos de acabados en azulejos y hasta un pequeño espacio para jardín, las viviendas son perfectas para cualquiera, excepto para sus propietarios cuyo centro de trabajo está en el Distrito Federal, a cuatro horas del lugar por el tráfico.

Por eso jamás las ocuparon. Las adquirieron porque no tenían opciones para ejercer el crédito hipotecario del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) que controla el gobierno. Y el gobierno las construyó ahí, aparentemente sin un estudio de mercado.

Los Hernández sólo tuvieron que bajar del ferrocarril para que les llegara el chisme que corre de boca en boca entre los centroamericanos indocumentados: en los municipios de Tultitlán, Zumpango y Huehuetoca hay un millar de viviendas deshabitadas.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) ha sido más precisa: se trata de 1,140 casas cuya construcción costó alrededor de 28 millones de dólares