Por qué Alejandro González Iñárritu se fue de México para triunfar

El reconocimiento al director mexicano y a su película "Birdman" es, para muchos, la evidencia de que es necesario salir de México para consagrarse debido al estado de la industria cinematográfica del país.
Por qué Alejandro González Iñárritu se fue de México para triunfar
Alejandro González Iñarritu, director de cine

Alejandro González Iñárritu se convirtió este domingo en el segundo director mexicano en ganar el Oscar al mejor realizador gracias a su filme “Birdman”, cinta que logró el galardón a la mejor película en la ceremonia de entrega de los premios de la Academia de Hollywood celebrada en el teatro Dolby de Los Angeles, en California.

Lo hizo un año después de que Alfonso Cuarón obtuviera el galardón en la misma categoría por “Gravity”.

El periodista de BBC Mundo en México Alberto Nájar analiza por qué Iñárritu, como muchos directores mexicanos, emigró para poder desarrollar su carrera de cineasta.

Lea: Iñárritu y “Birdman” triunfan en los Oscar 2015

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Por la radio se escucha la voz de un locutor: “Este es un pavo tranquilo”, dice, y enseguida el gorjeo tranquilo del ave. “No sabe que en unos momentos será sacrificado para esta Navidad”, continúa el narrador.

En segundos la transmisión se llena de ruidos de platos y cristales que se rompen, mientras algunos piden a gritos atrapar al pájaro.

Así fue el inicio de la exitosa radionovela El Pavo Asesino, que se transmitía en la década de los años 80 por la estación W FM de la capital mexicana.

Nadie imaginó entonces que el narrador de las aventuras del guajolote, como se conoce en México a los pavos, obtendría el Oscar por dirigir una película sobre otro tipo de ave: “Birdman”.

Sí. El presentador de la radionovela era Alejandro González Iñárritu, el segundo mexicano que gana el premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de EE.UU. como mejor director de cine.

El trabajo en radio fue su primer contacto con los medios y, de hecho, abandonó la escuela de comunicación para seguir este camino.

De la radio emigró a la televisora Televisa y luego, en 2000, se estrenó su primer largometraje, “Amores Perros”, que fue nominada al Oscar como mejor película extranjera.

Pero después de Amores Perros, González Iñárritu dejó de trabajar en México. En el extranjero filmó otras películas con nominaciones al premio Oscar: “21 Gramos”, “Babel”, “Biutiful” y “Birdman”.

Es una ruta que han seguido otros cineastas mexicanos exitosos: para desarrollarse salieron de su país o encontraron el reconocimiento en espacios internacionales.

Y no es que en México no se pueda hacer cine, aclaran especialistas consultados por BBC Mundo. Pero las condiciones para lograrlo son complejas.

Los cineastas mexicanos, como ocurre en otros países de América Latina, enfrentan dos problemas para desarrollarse: la escasez de recursos para financiar sus películas y el poco respaldo del público para sus obras.

En el primer caso existen varios fondos oficiales para respaldar la producción de cine. El más reciente es una disposición fiscal –conocida como Ley 226- que permite a empresarios deducir de sus impuestos las contribuciones para apoyar a cineastas.

La reglamentación propició un aumento significativo en el número de producciones, explica a BBC Mundo el especialista Carlos Bonfil.

El problema es que muchas se exhiben de forma inadecuada: en horarios de poca afluencia de público, en pocas salas comerciales o sólo en espacios culturales y universitarios.

“Los cineastas se dan cuenta que hacen una película, son apoyados, pero no llegará al público al que está dirigida o no de la manera en que debe llegar, y eso sucede incluso con películas premiadas” en Europa, explica.

“Hay que preguntarse por qué tiene que ser Hollywood la entidad que venga a certificar el éxito de un mexicano y por qué el reconocimiento en Europa no tiene el mismo efecto”.

Es un doble rasero para medir el cine mexicano: los filmes hechos al estilo Hollywood tienen éxito, mientras que producciones culturales o que reflejan la realidad del país son relegadas.

En este círculo vicioso es fundamental el papel de las empresas distribuidoras y las cadenas de salas de cine.

En México la mayoría de las películas que se exhiben son realizadas en Hollywood, o tienen elementos muy similares a las producciones estadunidenses, añade Bonfil.

El cine independiente o de arte no puede competir en ese espacio. Los cineastas mexicanos se encuentran en la disyuntiva de arriesgarse a que su obra sea vista por muy pocos o adaptar sus producciones al estilo hollywoodense.

Hay otra alternativa. “Emigrar de México, que es lo que hacen no solamente directores sino también técnicos, fotógrafos reconocidos que no encuentran un campo fértil en México para desarrollar su talento”.

La distribución y el gusto de los mexicanos por Hollywood es parte del problema.

Para quienes aspiran a realizar cine independiente o cultural el dinero es un asunto fundamental.

“Conseguir financiamiento para una película que no es comercial es más complicado, dependes básicamente de los apoyos del gobierno”, le dice a BBC Mundo la cineasta Yulene Olaizola, directora de filmes como “Fogo” e “Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo”, entre otras.

Hay otro elemento: en el escenario actual del cine mexicano es difícil recuperar la inversión con las producciones nacionales. Y además quienes reciben subsidio oficial están obligados a devolverlo con las ganancias eventuales.

¿Es necesario que los cineastas mexicanos abandonen su país para triunfar?

“Todo depende de cómo definamos éxito”, responde Olaizola. “Para algunos cineastas es pensar en que tu película la van a ver diez millones de personas”.

“Para otros éxito es hacer lo que nos gusta y que lo vean quizá unas miles de personas. En ese sentido es difícil definir que es éxito”.