Técnicas prácticas para meditar sin sentarte a meditar

Técnicas prácticas para meditar sin sentarte a meditar

¿Qué imagen viene a tu cabeza cuando lees la palabra “meditar”? Seguro la típica de una persona sentada en flor de loto, con la espalda recta, los ojos cerrados y el mudra del conocimiento, el Jñana Mudra, esa postura de las manos que hacen un círculo con el dedo pulgar y el dedo índice mientras el resto de los dedos están extendidos sobre las rodillas. Quizá hasta imagines algún halo de color en tu imagen o evoques el mantra “Ommmmmmm”.meditar2

La realidad es que sólo a algunas personas les da el cuerpo para sentarse en flor de loto, que sólo unas pocas saben por qué ponemos las manos así en automático cuando escuchamos “meditar”, que no todas saben qué significa “Ommmmmm” y sólo otras pocas cuentan con el tiempo y la disciplina suficientes para dedicar unos minutos diarios a la meditación.

¡Ah!, y meditar tampoco se trata de poner la mente en blanco -aunque es una de las muchas técnicas que existen-, sino de salirte de ti misma para observar tus pensamientos que van y vienen sin enfocarte en ninguno de ellos, sin criticarlos y sin juzgarlos. Easy to say, hard to do.

Y si encima piensas que para meditar necesitas estar en una habitación llena de velas, de inciensos, vestir de blanco, estar en la playa, en el bosque o en soledad, más bien no vas a comenzar nunca. Es más: para meditar no necesitas ni estar sentada, mucho menos en flor de loto.

Mientras caminas puedes meditar. No importa a dónde vayas, sólo haz conciencia de lo que ocurre en tu cuerpo mientras caminas: qué músculos se mueven, cómo es la textura de tus zapatos, qué postura adquieren tus manos y cómo estás respirando. Escucha tu respiración mientras caminas y entonces sí, observa tus pensamientos (ojo al cruzar las calles).caminar

Mientras vas en el subway puedes meditar. Aquí es más sencillo. Si vas sentada o parada, deja el smartphone tranquilo y comienza por hacerte consciente de tu cuerpo: dónde están las tensiones, ¿duele algo?, ¿estás molesta?, ¿estresada?, ¿cómo estás física y emocionalmente? A pesar del ruido alrededor, ánclate en tu respiración hasta que puedas concentrarte en tus pensamientos. No necesitas cerrar los ojos, pero si puedes, go ahead.subway

Mientras cocinas puedes meditar. Esta práctica me gusta mucho porque impregna a los alimentos de otra energía. Prueba poner música de meditación mientras lloras con la cebolla o pelas las papas, y en lugar de pensar en los trastes que tendrás que lavar al terminar, concéntrate en las texturas de los alimentos, en las sensaciones de tus manos, en las temperaturas. De nuevo, a través del ancla de tu respiración, pasa a tus pensamientos. Especialmente si entre tus muchos skills, cocinar excelentemente no figura (como me pasa a mí), esta práctica aligera la tarea y la hace más disfrutable.cocinar

Claro que lo ideal es dedicar a la meditación un espacio y un tiempo en tu vida, pero por algún lado hay que empezar. Así que déjate de pretextos y ya comienza a meditar.meditar1