Los ataques personales

Los ataque personales hacia el presidente Obama no son raros. Desde el principio de su presidencia un sector conservador, y luego del Tea Party, cuestionó abiertamente si había nacido en Estados Unidos como una manera de poner en disputa su legitimidad ante la victoria electoral.

Las encuestas entre los republicanos muestran el profundo desagrado que existe hacia el mandatario y los ataques directos que lo desacrediten son populares en la base y sirven para recaudar fondos.

Los recientes comentarios del ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani diciendo que Obama “no es como nosotros” y que “no ama” a estados Unidos se insertan en este contexto.

De la misma manera se ha cuestionado la religión de Obama a pesar de las numerosas expresiones y escritos que hablan de su fe cristiana. Todavía hay gente que cree que es musulmán y se cuelga de esta teoría para afirmar que ese es el motivo por el cual es “débil” con ISIS o no sabe hacer frente al desafío islámico. Aquí su aparente flaqueza en política exterior, nuevamente se debe a un problema de su persona.

Esta estrategia de ganar puntos a costa de Obama es capaz de confundir a algún aspirante presidencial republicano para el 2016 que no tenga reacción rápida como el gobernador de Wisconsin, Scott Walker. El republicano en estos días fue incapaz de dar una respuesta al pedírsele su opinión sobre si cree cree que Obama ama a Estados Unidos y luego sobre si cree que el presidente es cristiano. Hay otros republicanos que respondieron sin dudar a preguntas obvias, sin embargo Walker en su interés de congraciarse con los votantes más conservadores hace el papelón del ignorante.

Los ataques personales son parte de la política. Los estudios muestran que, lamentablemente, la publicidad negativa es la más eficiente. Pero el caso de Obama ha marcado record por la intensidad y lo personal de las críticas, en ciertos casos racistas como el que ser ha llegado a decir en mas de una ocasión que él esta en contra de los blancos.

La libertad de expresión prácticamente aguanta todo. Lo inaceptable es cuando las críticas políticas se transforman en cuestiones personales con la intención de satanizar, mintiendo sobre la religión y cuestionando el patriotismo