Jubilados de alto nivel: ayuda a los demás o aprende algo nuevo

Ya sea tomando clases de computación o sirviendo al prójimo, hay que mantenerse activo
Jubilados de alto nivel: ayuda a los demás o aprende algo nuevo
Edelia Varela de 85 años navega la Internet en una clase de computación de Abuelitos de Boyle Heights.
Foto: Aurelia Ventura

@LaOpinionLA

Hank Lacayo lleva más de dos décadas jubilado de United Auto Workers of America, pero a sus 84 años se mantiene activo sirviendo a los demás.

“Lo mejor que pueden hacer es ser voluntarios y mentores. Yo llevo 30 años como voluntario y han sido de los mejores años de mi vida”, dice Lacayo, casado y padre de siete hijos.

Su primera sugerencia al retirarse de un empleo es emprender cualquier actividad y no ser sedentario. El se jubiló de su trabajo, pero no de la vida pública y se convirtió en un defensor de los derechos de las minorías, trabajadores y adultos mayores.

Aprender algo nuevo

María Orta, de 70 años, necesitaba hacer un trámite en la oficina del Seguro Social. Al arribar, el guardia de seguridad le dijo que tenía que ir a la computadora e imprimir un número para poder ser atendida.

Ella se acercó a la máquina, pero no supo qué hacer. “Me sentí como idiota. Me dolía la cabeza, me comenzó a temblar el cuerpo, ¡fue horrible!”, dijo. quien hasta ese momento creía que las computadoras eran algo que sólo la gente joven podía utilizar.

Ella se inscribió en las clases de computación gratis del centro de recursos Lucille Beserra Roybal en Boyle Heights. Después de su tercera clase, Doña María ya podía encender la computadora, navegar por Internet y encontrar la información que necesitaba.

“Lo que más me interesa aprender es buscar información sobre mis medicinas, quiero saber cuáles son los últimos avances y qué recomiendan los doctores. A mí no me interesa eso de la farándula ni las babosadas que la gente ve en Internet”, dijo la señora.

Connie Gómez, presidenta de la organización no lucrativa Abuelitos de Boyle Heights, que imparte las clases, dijo que los adultos mayores se están dando cuenta que las computadoras y el Internet no es algo del futuro, sino que es una herramienta útil del presente.

“La mayoría de nuestros abuelitos que vienen a la clase de computación jamás han tocado una computadora en sus vidas y vienen con miedo. Yo les digo que se quiten el miedo y que no teman equivocarse, aquí todos están aprendiendo”, dijo Gómez.

A María Estela Gómez, de 71 años, aún le da miedo arruinar la máquina y durante su primera clase, le pedía a su compañera de mesa que no dejara que la computadora se le apague porque no sabía cómo encenderla.

“Yo quiero aprender a hacer citas con mi doctor por medio de la computadora. Yo veo que mis hijos y mis nietos hacen todo por medio de la computadora y yo quiero aprender, pero nadie en la casa me enseña”, dijo GómezPara más información sobre clases y horarios llame al 323-526-9301 o visite el centro Roybal ubicado en el 2130 E. 1 Street, Los Angeles, 90033.

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