El alto precio de ser mujer

Obstáculos y desafíos laborales se basan frecuentemente en el género
El alto precio de ser mujer
Una campesina en los campos de Coachella en California.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Marzo es el Mes de la Mujer. ¿Qué mejor que honrarlas pagándoles salarios justos?

Semanas atrás, en la ceremonia de los premios Oscar, Patricia Arquette tomó a muchos por sorpresa con su discurso de agradecimiento. Dirigiéndose a la audiencia de celebridades, la actriz galardonada señaló:

“A cada mujer que ha dado a luz, a cada ciudadana que paga sus impuestos, hemos luchado por derechos de igualdad para todos los demás. Es hora de que haya igualdad de salarios de una vez por todas. Y derechos de igualdad para las mujeres de EEUU”.

Hubo mujeres que la ovacionaron y mujeres que desaprobaron su discurso.

La presentadora de Fox News Stacey Dash, por ejemplo, dijo que las palabras de Arquette la habían horrorizado. Según Dash, la ley de pago igualitario firmada por John F. Kennedy en 1963 había sido suficiente para que ya no existiese la desigualdad.

Pero la presentadora no fue la única en considerar innecesaria una nueva legislación. Cuando en septiembre del año pasado, el Senado bloqueó por tercera vez el proyecto de ley de igualdad de pago (Paycheck Fairness), las senadoras Kelly Ayotte, Susan Collins, Deb Fischer y Lisa Murkowski, apoyaron la decisión.

Entre las razones del bloqueo, argumentaron que la ley de igualdad podría afectar el pago basado en mérito, que ya existían otras leyes y que podría perjudicar a los comerciantes.

Más allá de opiniones y puntos de vista, la realidad es que los salarios de las mujeres continúan rezagados con respecto a los de los hombres, así como sus probabilidades de alcanzar ciertas posiciones de liderazgo.

Según información de la Oficina de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics – bls.gov) las mujeres ganan un promedio de 82 centavos por cada dólar que ganan los hombres haciendo el mismo trabajo. La brecha aumenta a medida que aumenta la edad de la trabajadora.

El tipo de trabajo también determina la diferencia de pago. Información del Instituto de investigación para políticas de la mujer (http://www.iwpr.org) indica que en el caso de las maestras de escuela primaria media, las mujeres ganan el 91% de lo que ganan los maestros.

Las enfermeras y personal de cuidado en el hogar ganan el 90%. La brecha es mayor en ocupaciones como venta al por menor, donde las empleadas reciben un 67.5% de lo que reciben los empleados. Las gerentes financieras ganan 70% de lo que ganan sus pares masculinos.

El reporte del Instituto de Investigación para Políticas de la Mujer señala otras diferencias significativas, basadas en el género del trabajador.

* El doble de mujeres respecto a los hombres trabajan en empleos con salarios de pobreza. Dos tercios de los trabajadores con salario mínimo son mujeres.

* Demográficamente, las mujeres hispanas ganan los sueldos promedios más bajos en comparación con otros grupos.

* Las mujeres representan el 50.8% de la población de EEUU, el 80% de los consumidores y el 60% de los graduados universitarios. Pero en cuanto a posiciones directivas se refiere, sólo el 3% ocupa puestos de liderazgo en la industria de la publicidad, el 14% en compañías Startups de Silicon Valley y el 12% en la industria financiera.

* En aquellos estados que se negaron a expandir los programas de Medicaid bajo la Ley de Cuidado accesible de salud, la mayoría de adultos pobres, sin cobertura médica son mujeres.

El debate sobre la brecha salarial no es nuevo. Y si bien aún ocurre en la mayoría de las industrias, la diferencia de pago se ha ido achicando con los años. Las mujeresmillennials (nacidas entre los primeros años de la década de los 80 y comienzos de los 2000) son quienes más se han beneficiado con la lucha de las trabajadoras de generaciones anteriores.

Entre las razones que contribuyeron a disminuir la brecha salarial figura el hecho que más mujeres obtienen títulos universitarios, trabajan en ocupaciones tradicionalmente dominadas por los hombres, y que los sueldos de los hombres en general se han estancado e incluso disminuido, en algunos casos.

El estudio realizado por el Instituto Pew encontró que si bien las millennials comienzan con un pago más alto que otras generaciones (93%), después de los 30 años sus salarios comienzan a rezagarse en comparación con los sueldos del sexo opuesto. Entre los factores de esta tendencia está la maternidad que resulta en una interrupción temporaria o permanente de la carrera y menor nivel de participación profesional, y el hecho que, en general, es la mujer quien posterga su carrera cuando es necesario ocuparse de un miembro de la familia.

Con motivo del mes de la mujer, Wallethub.com analizó las condiciones existentes en los 50 estados y el Distrito de Columbia, comparando ganacias promedio y cobertura de salud, entre otras cosas.

El estado con mejores condiciones económicas y sociales y cuidado de la salud para la mujer fue Minnesota, seguido por Massachusetts. Vermont, Maryland y New Hampshire.

New York ocupó el puesto 15, Illinois llegó al puesto 20 y Florida quedó en el 25 lugar, seguido por California, en el puesto 26.

Los salarios promedios más altos se encontraron en el Distrito de Columbia y los más bajos en Hawaii. En cuanto al desempleo, North Dakota fue el estado con menor desempleo, mientras que Nevada fue el estado con más mujeres desempleadas. Es interesante destacar que el Distrito de Columbia con los sueldos más altos, también fue el estado donde más mujeres votaron en las últimas elecciones presidenciales.

Los estados Democráticos resultaron ser más favorables para la mujer que los estados Republicanos.

El estudio del Centro Pew de este año comparó el porcentaje de mujeres en EEUU con puestos directivos altos, desde 1965 hasta nuestros días. En algunos sectores, el número se incrementó sensiblemente, mientras que en otros no tanto. Pero en todos los casos aumentó la cantidad de mujeres en puestos de decisión, aunque sigue siendo baja.

Compartimos algunas cifras:

* Senado. En la actualidad hay un récord de 20 senadoras mujeres. En 1965, el 2% de los senadores eran mujeres. Cincuenta años más tarde, las mujeres alcanzaron el 20%.

* Cámara de Representantes. Las mujeres constituyen el 19% de los miembros, con 84 representantes. Nancy Pelosi, demócrata de California, es la única mujer que sirvió como Presidente de la cámara. En 1965, las mujeres representantes eran el 2.3% de la cámara, en 2015, el 19.3%.

* Presidentes universitarias. Entre 1986 y 2011 casi se triplicó el número de presidentas, alcanzando un récord del 26.4%. La primera presidenta universitaria fue Frances Willard, en 1871, en Illinois.

*CEO de compañías de Fortune 500. Si los porcentajes de mujeres en puestos políticos y de educación pueden parecer bajos, el índice de mujeres al mando de compañías de este tipo es aun menor. En esta categoría, la comparación del estudio recién comienza en 1996, debido a que 20 años atrás el número de CEOs mujeres era prácticamente inexistente. En 2014, el índice alcanzó un récord del 5%, con 26 mujeres en dichos cargos.