Una lucha que continúa

Una lucha que continúa

El sábado se recordó en Selma, Alabama, una marcha, violentamente reprimida, para lograr que todos los ciudadanos tengan derecho a votar sin exclusión alguna. Cincuenta años más tarde la Ley de Derechos del Votante de 1965, que surgió a partir de ese movimiento de derechos civiles, se haya bajo ataque perdiéndose varios de los logros obtenidos.

En 2013 el bloque conservador de la Corte Suprema de Justicia anuló una parte de esta ley en la que se establecía que los Estados y las localidades con un historial de suprimir el voto, tenían que obtener permiso del Departamento de Justicia para cambiar sus leyes electorales. El fallo de 5-4 le dejó al Congreso la misión de crear un nueva fórmula para designar qué regiones del país merecían este escrutinio especial.

El Congreso no ha hecho nada al respecto. En la Cámara de Representantes los congresistas Jim Sensenbrenner (R-Wis) y John Conyers (D-Mich) presentaron un proyecto de ley que no fue a ningún lado por la falta de respaldo de la bancada mayoritaria republicana. En el Senado no hubo un solo republicano que haya querido auspiciar una medida bipartidista de este tipo.

Es lamentable que varios Estados con legislatura y gobernador republicanos hayan aprovechado este momento para imponer exigencias en cuanto a identificación, y de otro tipo, en las urnas bajo la justificación de combatir un fraude electoral inexistente. El propósito es desalentar el sufragio de las minorías, de los más pobres, los más jóvenes y los más ancianos. El fraude existe pero está en el voto por correo, mayormente usado por los votantes, por lo cual no interesa investigar a los republicanos.

En el último medio siglo se superaron muchas barreras que impedían la integración social y política. Pero muchas de estas ganancias se ven amenazadas cuando, por ejemplo, en Texas se permite votar con la identificación que autoriza la portación de armas y no se puede con la identificación de estudiante.

La ley que fue reautorizada en su momento por Ronald Reagan y George W. Bush hoy carece del respaldo legislativo republicano. Pasó medio siglo y los bloqueos al voto han revivido, habrá que ponerse nuevamente los zapatos de marchar que quedaron en Selma, porque la lucha continúa