Facebook y neuronas

César Leo Marcus escribe sobre inmigración y otros temas de interés para la comunidad latina

En el siglo XXI comenzó el reinado de las redes sociales, tal y como las conocemos, donde los seres humanos nos interconectamos, vinculándonos con otras personas de similares gustos y características. Hoy gracias Facebook, Twitter, Wasap (WhatsApp) y otras plataformas, la humanidad descubrió la interconectividad a través de las redes sociales, recordemos que Facebook se creó en el 2005, y desde ese momento nos enviamos información mediante este hilo invisible que nos une mundialmente, interactuando con “amigos” de los lugares más recónditos del planeta.

¿Pero las redes sociales son una novedad de este siglo o nuestro cerebro ya las conocía desde hace miles de años?

Según las últimas investigaciones, las neuronas interaccionan entre sí como “amigos” de Facebook, logrando más eficiencia al procesar información y garantizar el aprendizaje. Según la Universidad de Basilea, en Suiza, cada célula nerviosa tiene vínculos con muchas otras, pero los lazos más fuertes se forman entre aquellas células con características y objetivos similares. Hasta ahora se sabía que las neuronas forman entre ellas una malla de conexiones mediante las sinapsis (uniones de unas con otras), y cada célula nerviosa se conecta con otras miles, pero ahora se demostró que no todas sus conexiones sinápticas son iguales, ya que la abrumadora mayoría de estas conexiones son débiles, y solo unas pocas son muy fuertes. Esto es similar a Facebook, ya que tenemos cientos o miles de “conocidos”, pero solo nos mantenemos en contacto con un círculo pequeño de “amigos”, de ese mismo modo se relacionan nuestras neuronas, ya que este tipo de conectividad neuronal “selectiva” aumenta la eficiencia cerebral, impulsando el trabajo en equipo y ampliando la información específica del mundo exterior. Incluso, el sistema neuronal evoluciona como las redes sociales, el cerebro de un niño tiene conexiones poco eficaces, y por el contrario, el cerebro adulto puede ser comparado con una moderna red completamente integrada.

¿Cómo funciona nuestro Facebook neuronal?

Los seres humanos somos multidimensionales, es decir que integramos aspectos sensitivos, afectivos, intelectivos y racionales, sin estar desligados unos de otros, por lo tanto, nuestro cerebro está preparado para sistematizar conductas y relacionarse con el entorno. Cada vez que un estímulo exterior reta al cerebro, la mente inicia un proceso neuronal, que involucra la búsqueda en la memoria de emoción y curiosidades, que son los componentes básicos de la creatividad, este proceso es la capacidad que tenemos los humanos para pergeñar algo nuevo partiendo de su entramado biológico, esta capacidad de trabajar recuerdos y huellas de emociones propias, deriva en la explosión súbita del pensamiento social, tan común en las redes sociales del siglo XXI. Hasta hace muy poco tiempo desconocíamos cómo funcionaba el proceso de elaboración del conocimiento nuevo, es decir, como es el mecanismo fundamental del pensamiento creativo. Ahora sabemos que esta capacidad para crear ideas nuevas, está vinculada al funcionamiento de determinada proteínas cerebrales activadas por prácticas de aprendizaje, y es allí donde debemos “entrenar” a nuestras neuronas a diferenciar en las “redes sociales del cerebro” a sus “amigos” de sus “conocidos”.

¿Qué cambios está provocando Facebook en las “redes sociales” neuronales?

En el siglo XX las emociones eran duraderas, los sentimientos se desarrollaban con tiempo y con pausa, primero uno luego otro, la tristeza, la alegría, el amor, la angustia, etc. tenían un tiempo de evolución adecuado a nuestras “redes neuronales”, es decir, la empatía social era balanceada, ya que cada emoción y sentimiento necesita su ponderación y reflexión. En el siglo XXI, dada la rapidez de la comunicación, surge la duda si el cerebro humano está preparado para producir emociones adecuadas a esa velocidad, creando rasgos particulares que en el siglo pasado no existían.

Los principales son la inmediatez y la relación multidireccional:

-El primero se relaciona con la rapidez o velocidad en recibir y evaluar información para dar una respuesta reflexiva, esto hoy se resuelve con un simple “me gusta”.

-El segundo es la diferencia entre una conversación verbal que es bidireccional, mientras que una comunicación interactiva en redes sociales es mayoritariamente entre muchos miembros.

La realidad es que el uso de las redes sociales aporta un aumento de velocidad en gestión de la información, intercambiando información y estableciendo una relación sin que dé tiempo a que aparezca un sentimiento consciente. Esta velocidad en la comunicación de información puede hacer desaparecer una dimensión propia del ser humano, cuyos rasgos en una comunicación digital no son los mismos que los de una interacción propia de una conversación personal, dado que la complejidad de ésta última es mucho menor.

El grave problema es que el ser humano del siglo XXI no sabe cómo gestionar la velocidad y cantidad de información recibida, este desarrollo de herramientas tecnológicas está cambiando sus capacidades cognitivas, desnaturalizando su condición humana.

La consecuencia es que la brecha generacional del siglo XXI ya no es solo conceptual o moral, sino tecnológica, porque los jóvenes y niños han adaptado sus “redes sociales neuronales” a la nueva educación con medios digitales, configurando sus capacidades cognitivas o emocionales a las nuevas “redes sociales”.

Hasta la próxima