Los fiscales deshonestos

Los fiscales deshonestos

Para algunos jueces federales las impropiedades de los fiscales en California llegaron a un nivel “epidémico”. Lo peor es que prácticamente no hay sanciones para los funcionarios que esconden o frabrican pruebas contra un acusado durante un juicio.

El jueves pasado, el juez Thomas Goethals removió al fiscal de distrito del Condado de Orange, Tony Rackauckas, debido a lo que calificó de una “falla crónica” de no entregar pruebas a la defensa, en el publicitado caso del asesinato de ocho personas en un salón de belleza en Seal Beach.

La actitud de Goethals es inusual porque la mayoría de los jueces estatales toleran las acciones deshonestas de los fiscales, lo que ha llevado a la frustración de varios jueces del Noveno Circuito de Apelaciones que deben de revisar los casos.

Un estudio del Nothern California Innocence Project de 2009 halló que en 707 casos los tribunales de apelaciones hallaron impropiedades de los fiscales — entre 1997 y 2009. De los 4,741 abogados disciplinados, solo 10 de ellos fueron fiscales.

El problema de los fiscales que recurren a trampas para lograr convicciones es muy serio a nivel nacional. Ya es común, lamentablemente, ver vidas arruinadas de individuos que pasan presos años por delitos que nunca cometieron porque la fiscalía escondió pruebas o testimonios exculpatorios.

Desafortunadamente este accionar deshonesto está protegido por la Corte Suprema de Justicia que ha extendido una inmunidad que protege las acciones de un fiscal.

El exasambleísta Tom Ammiano presentó el año pasado una medida, AB 885, para desalentar el engaño de los fiscales que fue vetado por el gobernador Brown.

La procuradora Kamala Harris es quien debe evitar que los fiscales recurran a las trampas en su afán de ganar casos sin importar como hacerlo. Ella es la última responsable de la cultura que reina en las fiscalías de California.

Los jueces también deben seguir el ejemplo de Goethals y sancionar a los fiscales que actúan deshonestamente.

Los fiscales deben dar cuenta y asumir la responsabilidad de sus acciones. La impunidad con que ellos son tratados crea un desbalance, donde es muy difícil obtener justicia