Los hombres ninguniados

Días atrás habíamos celebrado con todos los honores el día de la mujer. Se lo merecen, por supuesto.
Los hombres ninguniados
En países como España e Italia el 19 de marzo se celebra también el día del padre.

No recibí una miserable felicitación “el día del hombre” que se “celebró” el jueves 19 de marzo, día de San José.

Cuando a la mujer de todas mis vidas le recordé bien entrada la noche que estábamos en el día D (del hombre) respondió con un etéreo: ¿Decías? Y activó el mando a distancia.

Me quedé esperando las felicitaciones, un besito al aire, una venial palmadita en la espalda, unos calzoncillos nuevos, alguna flor marchita, un almuerzo con la carne que me dispara los triglicéridos, el huevo más grande al desayuno. Señoras y señores, nada de nada.

Mis dos hijos tampoco se dieron por enterados. Y eso que tengo algunas acciones horizontales en su tránsito por este mundo. No incluyo en esta pequeña diatriba a mis cuatro nietos porque todavía no han caído – felizmente- en las redes de la sociedad de consumo que celebra hasta el día del dedo gordo del pie izquierdo, el paso del tren, la llegada de las cuentas de cobro de los servicios.

Días atrás habíamos celebrado con todos los honores el día de la mujer. Se lo merecen, por supuesto.

Aunque no lo crean, no me estoy quejando. Estoy registrando una realidad. Los hombres somos prescindibles como las crispetas. Ese olvido “que seremos”, o que somos, se debe quizás a que no hemos hecho bien la tarea.

No aparecimos ni en el pasa del periódico. Para no ir muy lejos: ni nosotros mismos nos dimos cuenta. Estoy hablando del tema como por inercia, por ocupar los dedos. De pronto nos despertamos con ganas de dejar constancias que pasarán al basurero de la historia diaria.

No voy a hablar demasiado mal del varón domado porque nadie está obligado a declarar contra sí mismo, pero tengo la sensación de que los hombres quedamos a medio hacer, sin inventar del todo. De ahí el silencio en el día que provoca estas líneas.

En países como España e Italia el 19 de marzo se celebra también el día del padre. Menos este día sí somos taquilleros. Porque si no, apague y vámonos.

Estuve repasando en ese gran libro de ficción que es la Biblia –lo dijo Borges- la vida de san José a ver si me copio de él para hacer méritos “de cara a” al día del hombre del 2016. Por lo que cuentan los evangelistas, el padre de Jesús no daba qué hacer, no se le conocieron cuernos, no se incomodó porque ya María venía con bebé incorporado, no se gastaba la quincena en trago y viejas. Incorporaré parte de este legado a mi menú diario.

Menos mal este sábado 21 se celebra el día del silencio en la isla de Bali, en Indonesia. Gandhi guardaba silencio todos los lunes. Esa dieta de silencio lo mantenía en 45 kilos. Y le alborotaba el pacifismo.

Guardaré este día de silencio para lamentar que no he hecho méritos suficientes que me generen felicitaciones . A lo mejor redacte una petición sugiriendo acabar con el tal dia del hombre que nos recuerda que no pasa nada con nosotros. Y esperaré al día del padre que en Colombia celebramos en junio. Ahí sí soy rey. Algo es algo.