Editorial: Hay diferencias entre convictos sexuales

La generalidad en el castigo, que satisface la justa indignación popular contra los depredadores sexuales de niños, es inadecuada
Editorial: Hay diferencias entre convictos sexuales
Actualmente hay alrededor de 6,000 ofensores sexuales en libertad condicional en California.
Foto: Archivo

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Un fallo reciente de la Corte Suprema de Justicia de California determinó que no todos los delincuentes sexuales bajo libertad condicional merecen el mismo trato, tal como lo establece la Ley de Jessica. Los jueces dijeron que quienes no hayan cometido delitos contra menores no tienen que estar sujetos a la prohibición de vivir cerca de una escuela.

La decisión tuvo numerosos críticos por considerarla un relajamiento de las severas condiciones a la que están sujetos los delincuente sexuales para proteger la seguridad. La Ley de Jessica fue aprobada en 2005 después de la cruenta violación y asesinato de una niña. California ahora tiene uno de los estatutos más duros con respecto a estos crímenes, siendo uno de cuatro estados que exige un registro de por vida para los convictos sexuales, sin tomar en consideración otros detalles del delito.

Esta generalidad en el castigo, que satisface la justa indignación popular contra los depredadores sexuales de niños, es inadecuada. El California Sex Offender Managmente Board (CASOMB) lleva varios años recomendando cambios en la ley, combatiendo lo que llama “mitos” existentes sobre los delincuentes sexuales que pueden tener efectos detrimentales en la seguridad pública. Por ejemplo, el límite estricto de residencia dificulta la reinserción en la sociedad y conduce al desamparo, dificultando así la supervisión por parte de las autoridades.

En la actualidad hay 98,000 personas en el registro de ofensores sexuales, 76,000 viven en comunidades a lo largo del Estado, 22,000 están presos y cerca de 8,000 están libres bajo libertad condicional. Estos últimos son los afectados por la decisión del tribunal.

El fallo de los jueces está en la línea de las recomendaciones del CASOMB para que los casos de los delincuentes sexuales sean analizados individualmente. Uno de los cambios sería establecer tres niveles de registro, uno de por vida, otro por 20 años y otro por 10, según la gravedad del delito.

El temor, la indignación y la repulsión ante los delitos sexuales, y sus cuestiones de reincidencia, dificultan lidiar con estos delincuentes. Sin embargo desde Compton hasta Costa Mesa se están eliminando restricciones que hoy, vistas fríamente no tienen mucho sentido.

El fallo reconoce que no todos los infractores son iguales, que existen diferencias entre ellos. La seguridad pública es primordial. Esta se consigue con el trato razonable de delincuentes y convictos, en vez de dejarse dominar por emociones y mitos.