La política climática de California mejora la vida de los latinos

Un cambio sorprendente en California está mejorando las vidas de los latinos a lo largo y ancho de nuestro estado.

Jesús Magallanes, que usa el nombre Jesse, es uno de los beneficiados. Nacido en Los Ángeles, Jesse ha vivido en Visalia desde los 17 años, casi siempre trabajando en construcción.

Pero la industria de la construcción “se derrumbó con la recesión económica”, explica Jesse, y él tuvo que hacer trabajos ocasionales para salir adelante, yendo a empacadoras, manejando montacargas, hacia lo que había disponible. En muchas ocasiones tenía cuatro o cinco trabajos de medio tiempo, todos ellos de salario mínimo, y apenas subsistía.

Era una batalla constante. “Estaba ganando 300 dólares por semana y tuve que regresar a vivir a la casa de mis padres en Visalia”, él recuerda. Jesse vivió con ellos por tres años, ayudándoles a pagar la renta, mientras tenía múltiples trabajos y buscaba mejores oportunidades.

Fue entonces que se enteró que había muchos puestos nuevos trabajando con compañías de energía solar. Jesse recibió capacitación de instalador solar por medio de Proteus Inc., una escuela técnica local. Mientras recibía capacitación en Proteus, Jesse trabajó de voluntario por más de 100 horas en “GRID Alternatives”. GRID Alternatives es una organización nacional sin fines de lucro que provee capacitación laboral para instaladores solares y también sistemas solares gratis o de bajo costo para familias de bajos recursos. Con su esfuerzo constante Jesse pronto llegó a ser líder de un equipo de GRID.

Cuando conocí a Jesse, él y su equipo estaban instalando páneles solares en la vivienda de Gerardo y Leticia Ramírez, una familia latina de bajos recursos que vive en la ciudad de Madera en el Valle Central.

Para ellos, las políticas de California para combatir el calentamiento global fueron fundamentales. GRID Alternatives está a cargo del Programa de Hogares Unifamiliares Asequibles con Sistemas Solares de California, o SASH, por sus siglas en inglés, instalando sistemas solares subsidiados para familias de bajos recursos. SASH es una de las iniciativas de California para promover energía limpia y combatir el cambio climático.

SASH y otros programas similares están recibiendo un estímulo de $75 millones este año, y aún más en años venideros, gracias a dos leyes, la AB 32 y la SB 535.

Dichas leyes autorizan a California a cobrarle a los grandes contaminadores industriales por las porquerías que ponen en nuestro aire. El dinero recaudado va a un fondo que financia proyectos para seguir limpiando nuestro aire, ahorrar energía y promover fuentes limpias de energía como la solar y la eólica. Además, la ley impone que por lo menos una cuarta parte de los recursos se deberán emplear para ayudar a comunidades necesitadas y altamente contaminadas.

Tristemente, la lista de comunidades contaminadas y necesitadas incluye muchas comunidades altamente latinas y otras comunidades de color en el estado — Madera y Fresno en el Valle Central, el Este de Los Ángeles, el Inland Empire, parte de San Diego y otros.
Los contaminadores industriales detestan estas buenas leyes y han estado tratando de presionar a la legislatura estatal para que las ablanden o eliminen.

No podemos dejarlos que ganar. Hemos creado sitios web en español e inglés para dar a conocer las historias de Jesse y otras personas semejantes. Esperamos así lograr que se corra la voz acerca de los beneficios brindados por las leyes de energía y clima de California. Le invitamos a visitar es.UpLiftCA.org (en español) o UpliftCA.org (en ingles) para aprender más acerca de este importante tema.