Empieza juicio por muerte de hispano con bala perdida

El adolescente afroamericano Kahton Anderson de quince años enfrenta un juicio como adulto

Se inició en la Corte Suprema de Brooklyn el juicio contra Kahton Anderson quien a los 14 años, una noche de marzo de 2014, mató de un disparo a Ángel Rojas, un vendedor de frutas de 39 años padre de dos hijos.

El crimen ocurrió dentro de un autobús B15 bus en Brooklyn durante una hora pico.

En principio la defensa y la fiscalía han acordado que la muerte fue accidental, en tanto que pandillas rivales se enfrentaron en una lucha territorial, y los rivales de Anderson abordaron el bus al momento en que se produjo el disparo.

Sin embargo están en desacuerdo sobre el estado mental de Anderson: Frederic Pratt, el abogado defensor, arguye que su cliente era atacado por sus rivales y disparó en defensa propia, mientras que Nicole Chavis, de la parte acusadora, dice que era una persona agresiva que se vanagloriaba de su arma mientras perseguía a sus rivales.

El entonces estudiante de Octavo Grado enfrenta cargos de homicidio involuntario en segundo grado y es enjuiciado como un adulto.

Las peleas entre pandillas en Bedford-Stuyvesant se remontan a generaciones. “El joven en este juicio nació en esta situación”, dijo Pratt, el defensor.

La investigación determinó que en 2013 la madre de Anderson lo envió a vivir con su padre al norte del estado, pero el chico regresó en 2014 y le rogó a su madre que lo dejara quedarse.

Una noche, después de visitar a su abuela, tomó un autobús para evitar pasar por territorio de pandillas enemigas con el que horas antes había tenido una fricción. Pero miembros de la pandilla ‘Twan Family’ abordaron el autobús con lo que el acusado describió como una sonrisa amenazadora y eso provocó que disparara. Luego se fue a perseguir a los rivales hasta que descargó su arma, demostró la fiscalía.

Minutos después Anderson fue arrestado por los policías en Marcus Garvey Boulevard y encontraron su arma todavía caliente.

Jennifer Worthy, la conductora del del bus, luego describió que la situación en el vehículo fue horrible con niños llorando y gente gritando.

Rojas, que hacía poco había emigrado de República Dominicana tenía un hijo de doce años y una hija de ocho con la viuda Maria Lopez.