Un ‘Canelo’ muy diferente

El pelirrojo de Guadalajara ofrece acceso total de cara a su pleito del 9 de mayo en contra de James Kirkland en Houston
Un ‘Canelo’ muy diferente
"Canelo" Álvarez se prepara en el gimnasio que acondicionó en su mansión en Del Mar, CA. Foto: Manuel Morfín

Una bocina inalámbrica capta la señal del teléfono móvil en el que Saúl “Canelo” Álvarez guarda su archivo musical.

El pelirrojo de Guadalajara escoge la tonada que más le gusta y cantando sube al cuadrilátero del gimnasio que acondicionó en una de las tres cocheras de su multimillonaria propiedad ubicada en Del Mar, California.

Te voy a dedicar otra canción, a ver si me devuelves tu cariño. Ya vengo de rezar una oración, a ver si se compone mi destino”, cantaba “Canelo” antes de iniciar su sesión de entrenamiento de cara a su pelea del 9 de mayo en contra de James Kirkland en Houston.

“¿Está buena esa rola, verdad?”, comentó Eddie Reynoso, el entrenador de toda la vida del pecoso cara de niño, en referencia a la canción del legendario José Alfredo Jiménez que su pupilo escogió para iniciar su trabajo del día.

Arriba del ring, “Canelo” se ve impresionante.

A sus 25 años de edad se muestra más rápido, más ágil y más fuerte que nunca.

El paso del tiempo lo ha hecho madurar en todos aspectos.

Ahora, “Canelo” es un hombre que se expresa mejor, que no tiene miedo a responder preguntas incómodas, que acepta cargar con las responsabilidades que vienen con la fama y la fortuna.

El “Canelo” de hoy no rehúye, no evita, no esquiva hablar de la problemática social y política que envuelve a México.

“Me da mucha pena lo sucede en mi país, me duele mucho”, dijo al referirse al clima de inseguridad, que como plaga bíblica se va comiendo poco a poco a toda una nación.

“Los gobernantes necesitan involucrarse más”, comentó el boxeador mientras dejaba escapar su mirada por la rendija del gran portón de madera que protege su gimnasio.

Con la cara perlada de sudor por el intenso trabajo arriba del cuadrilátero, “Canelo” se toma un respiro para recapacitar sobre lo que han sido sus 10 años de carrera profesional.

Dice que es un hombre feliz aunque extraña la privacidad que tenía antes de convertirse en estrella del boxeo.

Admite que la derrota ante Floyd Mayweather Jr. le dolió mucho, que no se arrepiente de haber enfrentado al moreno de Michigan y que anhela una revancha contra él.

Asevera que se retirará a los 35 años de edad, dice que de no haber sido boxeador le hubiera gustado ser piloto de carreras de Fórmula Uno y admite que de volver nacer le gustaría reencarnar en el cuerpo de Mohamed Ali, su gran ídolo.

Mientras platica, “Canelo” se ajusta sus shorts, medias y tenis, todo de color negro, mismo color de los cuatro carros de lujo que adornan el inmenso patio de entrada de su casa.

Un Bentley, un Porsche, un Mustang modificado y una SUV Cadilac Escalade forman parte del paisaje que complementan las inmensas y frondosas palmeras que rodean la propiedad valuada en $6 millones de dólares.

Un loseta adoquinada de color rosa pálido forma un camino que recorre toda la mansión hasta internarse en un hermoso jardín donde una alberca rodeada de roca galvanizada se yergue como oasis en el desierto.

La vida ha sido buena con “Canelo”, porque “Canelo” se ha sabido ganar la vida.

Su trabajo lo tiene viviendo este sueño de opulencia, pero también de mucho sacrifico.

Encerrarse en el gimnasio por casi tres meses para preparar su próximo combate conlleva una disciplina extrema, un compromiso mayor, un reto emocional.

“La dieta es lo más difícil, es lo que más me mata”, dijo.

“Tener que ajustarme a la misma comida por tanto tiempo es muy difícil”, comentó con relación a tener que comer pechugas de pollo o tajadas de pescado a la parrilla y arroz al vapor todos los días para cuidar su peso.

La dieta del amor es algo que al boxeador también le cuesta trabajo mantener bajo control, aunque dejó entrever que por ahí se da el tiempo para dar y recibir alguno que otro cariño nocturno.

“Siempre hay momentos para eso”, aseguró.