El derecho a la sexualidad

Las discapacidades mentales, físicas o emocionales no deben ser un obstáculo para la intimidad
El derecho a la sexualidad

“Mientras consideremos nuestras discapacidades como tragedias, seremos dignos de lástima.  Mientras nos sintamos avergonzados de quienes somos, nuestras vidas serán consideradas como inútiles. Mientras permanezcamos en silencio, los demás  nos dirán lo que debemos hacer”.  Adolf Ratzka, Institute of Independent Living

Son muchos los mitos y la falta de información en torno a la sexualidad de personas con discapacidades físicas, mentales o emocionales.

Cuando un adolescente o joven con habilidades diferentes expresa su deseo de entablar una relación sentimental, casarse o tener hijos,  muchos padres y cuidadores sienten pesimismo al respecto.  Las barreras sociales y psicosociales son probablemente mayores obstáculos en el desarrollo sexual de un adolescente que las limitaciones de la misma discapacidad.

En un reporte del Consejo de Niños con discapacidades (www.aap.org), las médicas Nancy Murphy y  Ellen Roy Elias notaron que el sentimiento de protección hace que los padres no vean que las discapacidades de sus hijos no les impiden  sentir los mismos deseos y necesidades biológicas que al resto de la población. Padres y cuidadores  temen que sus seres queridos sean víctimas de abuso o explotación, o que no sean capaces de expresar sus sentimientos sexuales.

“Admitámoslo, la sociedad no piensa en nosotros como seres sexuales. En su mayoría, nos consideran como sujetos a quienes hay que cuidar, y con quienes hay que ser amable”, opinó el doctor Adolf Ratzka, quien cuenta con la ayuda de un respirador y una silla de ruedas eléctrica desde 1961.

Ratzka recalca la influencia de las expectativas sociales en el desarrollo y auto estima de las personas con dificultades físicas.

“Con frecuencia, las personas con discapacidades somos vistas como si estuviésemos enfermos, y la sociedad espera menos de nosotros. Son muchas las personas con dificultades que reciben menos educación, lo que a su vez se traduce en menores posibilidades de empleo. Este tipo de imagen no ayuda a nuestra auto estima ni contribuye a nuestro sex appeal”, opinó.

Ratzka, creador y director del Instituto de vida independiente, una organización sueca  que busca promover el poder personal, la independencia y la dignidad de las personas con discapacidades, notó la necesidad de más servicios de apoyo.

“Para muchos de nosotros que tenemos discapacidades graves, nuestra liberación sexual no depende tanto de consejeros sexuales, o ayudas mecánicas, sino de la disponibilidad de asistencia y servicios subvencionados con nuestros impuestos, que nos empoderen a tomar control de nuestras propias vidas”, indicó.

Mitos y verdades

La Organización de Defensores de la juventud ofrece una lista de los mitos más comunes en torno a la sexualidad de las personas con discapacidades. Compartimos algunas.

  • Mito: Las personas con discapacidades no son seres sexuales.

Todos somos seres sexuales, más allá de dificultades o impedimentos físicos, mentales o emocionales. Como seres humanos necesitamos compañía, afecto, aceptación, amor e intimidad. Los adolescentes con discapacidades tienen el derecho a la misma educación sexual que el resto de los jóvenes.

  • Mito: Las personas con discapacidades son como niños dependientes

El estereotipo tiene su raíz en la incomodidad que sienten muchos frente a ciertas discapacidades. Para la sociedad es más simple ver a las personas con impedimentos como si fuesen niños, sin darse cuenta que esta perspectiva es degradante e ignora las necesidades reales de la persona.

  • Mito: Las personas con discapacidades no pueden controlar su sexualidad

La realidad es que la educación sexual y el entrenamiento promueven comportamientos sanos y seguros, basados en el respeto mutuo, independientemente de las habilidades físicas, mentales o emocionales de la persona.