La receta del brujo Freddie Roach

Freddie Roach, el entrenador de Pacquiao, un personaje que despierta pasiones encontradas
La receta del brujo Freddie Roach
Freddie Roach (der.) durante un entrenamiento con Manny Pacquiao en el Wild Card Boxing Club, de Los Ángeles. /GETTY IMAGES

El gimnasio de Freddie Roach, ubicado en Hollywood tiene poco que ver con la magnificencia de la meca del cine. Es humilde,  mugroso y  concurrido.  Se diría que Wild Card Boxing,  su lugar de trabajo, tiene más que ver con su pobre carrera como boxeador que con su brillante trayecto como preparador de campeones.

Para muchos, Roach es el mejor entrenador del mundo. Para otros es solamente el que mejor se asimila al ‘momentum’ de la era multimediática. Alguno más ha dicho que es el entrenador con más suerte, porque siempre dirigió a boxeadores ya hechos, que buscaron sus consejos ya convertidos en estrellas.

Y por supuesto todos asocian el éxito del entrenador con Manny Pacquiao, pero   convengamos en que Roach recibió en su  gimnasio en el año 2001 a un Pacquiao muy silvestre que dependía de su velocidad y su pegada, pero que tenía graves falencias defensivas, que no caminaba bien hacia atrás y que nunca usaba su mano derecha.

Evidentemente hay diferencias entre el típico ‘gallo de pelea‘ de  los primeros años  y el hombre que  pasó de ser emocional para ser racional e  inteligente sobre el ring.

Mantuvo su porción de combinaciones en combo de 10 y12 golpes. Es lo suyo, pero agregó lo que le  dieron en Wild Card.

“La clave está en que el boxeador lleve al cuadrilatero lo que entrena en la semana”, nos dijo una vez Roach.

Luego sus resultados con Julio César Chávez Jr., fueron un fiasco total, porque el hijo del mito de Culiacán,  no aportaba sacrificio, se negaba a entrenar y  culquiera fueran las instrucciones, en el ring intentaba pelear cómo había visto a su padre. Buscando meter duros ganchos abajo y poco más.

Esa es la segunda lectura en torno a  la mitología de un hombre, como Roach, que ha sido elegido siete veces “Entrenador del Año”  en el boxeo.

No se conoce aún el primer gran producto surgido de las entrañas de Wild Card, aunque haya estado en la esquina de más de dos docenas de campeones mundiales.

Lee también:

Floyd Mayweather Jr. es guadalupano

Fonfara entierra a JC Chávez Jr.

Matthysse le ganó en una carnicería a Provodnikov

Disciplina

Es lo único que no puede faltar en un boxeador y ese es un punto que no es negociable con Roach. Tiene claro que de un tipo que se mata entrenando, aún sin muchas facultades, puede hacer un competidor, pero de un talento con pereza y sin espíritu de sacrificio no puede conseguir nada.

El segundo ingrediente debe ser la preparación física para lo que tuvo en su cuerda a Alex Ariza, con quien rompió después de 6 años, en 2013, por incompatibilidades en la preparación de Pacquiao.

Ahora Roach sólo se fía de una clínica de Los Ángeles con apoyo científico de por medio en materia nutricional y control de sustancias de acondicionamiento físico.

El tercer elemento del tridente de Roach es el factor mental. Es bueno, en serio, echando a  correr especies que con la repetición de los medios llegan a ser verdades.

“Un boxeador tan lento como (Miguel) Cotto, no puede hacerle daño a Manny (Pacquiao). La velocidad de Manny será factor crucial para ganar esta pelea”, nos dijo Roach en lo previo al pleito. Y la verdad es que luego de eso pasó más de un  mes con Cotto intentando explicar qué haría con la velocidad del tagalo. Y luego en el ring le dieron una paliza.

Antes de Pacquiao – Ríos en Macao, China, el encendido estratega dijo que  sólo le preocupaba  una pelea limpia por parte del rival. No hablaba de “Bam Bam” Ríos, sino de Alex Ariza, a quien había despedido meses antes. Sembró la suspicacia e incluso fue agredido por Ariza, pero luego a “Bam Bam” Ríos le descubrieron un positivo por uso de sustancias prohibidas.

Ahora, de cara  al combate con Mayweather, Freddie Roach ha dicho que las piernas de Mayweather ya no están como antes.

“Las piernas de Floyd lo están traicionando, se puede ver en sus últimas peleas. Toma muchos descansos en las cuerdas, tiene ya 38 años… ya no puede estar de puntillas los tres minutos del ‘round’”.

Un bombazo. Porque esto sí es cierto y suele ser de las cosas casi invisibles en los boxeadores que, créanlo o no, sólo pueden ir hasta donde los lleven sus piernas.

Son recursos. Condimentos. O si usted lo prefiere la sazón pincipal de la receta del brujo.

Un hombre al que pueden decirle que no ha producido un solo gran campeón. Es decir alguien tomado de cero al estrellato.

Amir Khan pudo ser su gran obra, pero llegó un momento en que su carrera se estancó y decidió cambiar de aires para reformular su futuro.

Pueden arrostrarle el error enorme de no frenar a Pacquiao en el cierre del asalto seis ante Juan Manuel Márquez, cuando se fue a noquerlo en los diez segundos finales de un asalto que ya tenía ganado y Márquez noqueó groseramente a Pacquiao.

Pueden decirle que no es el maestro mexicano  “Cuyo” Hernández dictando estrategias entre asalto y asalto. O que no es Eddie Futch, cuyos peleadores le ganaron cuatro veces a Muhammad Ali.

Pero es Fredie Roach, un hombre que desafía por igual el padecimiento del mal de Parkinson  y a los mejores peleadores  con los que se cruza Manny Pacquiao en su camino.

Han existido entrenadores célebres por ser muy buenos con un solo peleador, como Amilcar Brusa y Monzón. Cus D’Amato y Floyd Paterson. Angelo Dundee y Muhammad Ali.  Nacho Beristáin y JM Márquez.

Ellos, inevitablemente, encabezan todas las listas de los más grandes del oficio en la historia del boxeo.

Freddie Roach, virtudes y defectos, es hoy por hoy, el hombre exacto en el momento exacto. Y pasará a la historia como el hombre que hizo leyenda a un muchacho pobre de Filipinas llamado Manny Pacquiao.

Es bueno saber que…

Freddy Roach, nacido en Dedham, Massachusetts en 1960, peleó en los pesos ligeros y tuvo una pobre carrera como boxeador en la que  dejo como récord (40-13 y 15 KO’s).

El Gimnasio Wild Card, que dirige Freddie Roach en el cruce de Vine Street con Santa Mónica Blvd. fue originalmente cofinanciado por el actor (boxeador) Mickey Rourke.