‘No teníamos miedo de los ladrones, sino de la policía’

Familia alega que fueron víctimas de brutalidad policial y decidieron 'huir'
‘No teníamos miedo de los ladrones, sino de la policía’

Pese a que cada rincón de su casa era vigilado por ocho cámaras de video y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) tomó nota de su queja, una familia latina, que alega ser víctima de brutalidad policiaca, decidió irse lo más lejos posible de la ciudad de Baldwin Park por temor a represalias.
“No teníamos miedo de los ladrones, sino de la policía”, dijo Nancy Crambert-Lopes, quien desde hace unos días vive en Georgia, a más de 2,100 millas del que fue su hogar. “Me siento más segura aquí”, afirmó.
La Policía de Baldwin Park, sin embargo, defiende el accionar de sus agentes en este controversial caso.
Crambert-Lopes cuenta su versión de los hechos: La mujer relató que casi toda su familia dormía la noche del 26 de abril de 2012 cuando policías de esa ciudad irrumpieron en su casa en la calle Tracy por una falsa alerta de suicidio. Llegaron hasta la recámara principal, en el segundo piso y ahí ocurrió la supuesta agresión.
Mientras se aclaraba el malentendido, continúa el relato, su esposo, Delfim Lopes, aún con el efecto de las pastillas para dormir que había tomado después de una larga jornada laboral, intentó ir al baño pero los agentes lo sujetaron y hubo un forcejeo que subió de tono.
Su madre, Argentina Crambert, nacida en Costa Rica, describe el incidente como un ataque contra su yerno por parte de unos cinco policías. “Le estaban dando patadas. ‘¡Lo van a matar!’, yo les decía. Él se cubría con las manos. Hasta se vomitó y orinó”, cuenta la inmigrante de 71 años.
Crambert-Lopes quiso defender a su esposo y ambos fueron sometidos y esposados.
El abogado que representó a la pareja en una demanda civil, Paul Cook, cree que después de este incidente la corporación los declaró “mentalmente inestables” (cuya clave policiaca es 50150 WIC) y los refirió a un hospital psiquiátrico.
Nancy fue dada de alta al día siguiente, pero Lopes estuvo bajo observación durante dos días.
La supuesta golpiza le dañó la columna a Lopes y ahora requiere de cirugía, indicó el litigante.
Esta familia asegura que debe alrededor de $40,000 en cuentas médicas y que la lesión no permite que Lopes regrese a su antiguo empleo como chofer.
“Mi esposo un día se fue a dormir y al siguiente necesitaba una cirugía en la espalda”, dijo Crambert-Lopes, quien alega haber resultado con moretones por el presunto maltrato de los uniformados.
A finales de 2014, el FBI registró esta queja, pero no quiso indagar. “No abrimos una investigación por este caso”, dijo su vocera Lourdes Arocho a La Opinión.
La Policía de Baldwin Park indicó que no ha sido contactada por el FBI, ni por otra agencia federal por este asunto y asegura que sus agentes actuaron acorde a la ley.
“La Ciudad mantiene su apoyo a los agentes involucrados y niega cualquier mala conducta”, subrayaron.
Según el reporte policiaco, los agentes entraron a la casa de esta familia con permiso y fue Lopes quien enfureció y pretendió liberarse cuando lo escoltaban a un hospital para una evaluación mental.
“Delfim me dijo que él ingirió entre cinco y diez pastillas para dormir porque estaba deprimido […] debido a problemas financieros”, justifica el reporte.
Según la corporación, el forcejeo ocurrió por la actitud de Delfim y de su esposa, quien mostraba síntomas de ansiedad y alta presión. Por eso a ella también la enviaron al hospital.
De acuerdo al reporte, Delfim “no se quejó de ningún dolor” en una revisión física.
La familia Lopes interpuso una demanda contra la Ciudad de Baldwin Park ante una corte federal, pero un juez la desechó el 11 de diciembre de 2014. Posteriormente la pareja retiró el caso a cambio de que el municipio renunciara a su derecho de solicitar los honorarios de la defensa legal.
Crambert-Lopes señaló que la mudanza al estado de Georgia les ha regresado la tranquilidad. Su preocupación en Baldwin Park era que se presentara una emergencia y que llegaran a su casa los policías que supuestamente los agredieron.
“Aquí no tengo que ver nunca más a esa gente”, dijo.
Heidi Rummel, profesora de leyes de la Universidad del Sur de California (USC) y antigua fiscal federal, el caso de esta familia al parecer no es común.
“No he escuchado nada sobre que la Policía trate de ocultar una mala conducta de esta manera [declarando que un detenido necesita atención psiquiátrica]”, señaló.