Una madre que no se resigna

Le dijeron que esperara lo peor por su hija pero ahora sigue adelante
Una madre que no se resigna

Una enorme sonrisa se dibuja en el rostro de Yazmin Martínez, de siete años, cuando sus dedos tocan las cuerdas de una guitarra. Hace unos meses era imposible arrancarle una expresión.

Yazmin tiene parálisis cerebral y microcefalia severa; convulsiona y está postrada en una silla de ruedas.

En Tijuana, los médicos le advirtieron a su madre: “espere lo peor”. Por eso la trajeron a Los Ángeles.

“Yo no me resigné a eso”, cuenta Zeltzin Nieto, madre de la niña, que depende de ella para todo.

Pero aquí una tarde Yazmin regresó de la escuela con el fémur roto y tuvo un yeso por dos meses.

Después del incidente la madre pidió que su hija recibiera clases en casa y no se equivocó.

“Está madurando más”, afirmó Nieto. “He notado que escucha mejor, que las personas vienen y voltea”.

La responsable del avance es la maestra Rita Cabezas, quien no para de jugar con la niña. Así la educa.

Con lágrimas, Cabezas asegura que éste es el mejor empleo que ha tenido. Ella visita a cinco alumnos, cada uno con una condición particular. Uno tiene problemas del corazón; otro ya fue desahuciado.

“Los quiero con todo mi corazón y están progresando mucho”, dice la profesora.