Una cuestión de perspectivas

Estoy segura que los republicanos hacen lo que están haciendo por motivos políticos
Una cuestión de perspectivas
Aunque el tribunal falle a nuestro favor, no seremos ciudadanos de este país, que se jacta de representar el principio de una persona, un voto.

Si una persona hubiese venido a mi casita en Maravatío no lo habríamos dejado afuera de la puerta—ni siquiera por unos cuantos minutos, mucho menos toda la noche. Nuestra idea hubiera sido que actuar así representa una tremenda falta de respeto, e inhumano. Le hubiéramos abierto la puerta, ofrecido algo que beber y entonces colocado una cena en la mesa.

La mayor parte de nuestra gente compartimos los mismos costumbres. Tal vez por eso es que nos cuesta tanto entender porque es que el Partido Republicano obliga a seis millones a esperar mientras que demore la orden del presidente en los tribunales. Sin tener la esperanza de ganar su caso, lograron hallar un juez en Texas, un tipo desconocido nombrado por un presidente republicano, para dar una orden judicial que manda demorar los trámites de DAPA y una versión expandida de DACA. El programa, que debía comenzar en el mes de mayo permitirá que algunos millones de madres y padres de niños que son ciudadanos estadounidenses soliciten para aplazamientos y permisos de trabajan que durarán tres años.

Estoy segura que los republicanos hacen lo que están haciendo por motivos políticos. Para los millones de niños que viven con el temor de perder sus madres y padres, es una falta de decencia fundamental nada más. Me pregunto si estos políticos serían capaces de hacer estas cosas a nosotros cara a cara, una persona a la vez. ¿Serían capaces de mirarle a la cara de un niño y decirle que debe esperar afuera en el frío mientras que hombres armados llevan arrastrados a su madre y padre? Tal vez tienen los corazones así de congelados. Tal vez esa conducta les parece aceptable en su cultura.

Como represalia, ¿haríamos cosa semejante a ellos? Pienso de Mandela en Sudáfrica, que disputaba con su propia gente, diciéndoles que debían perdonar a los racistas quienes habían atormentado y abusado y hasta asesinado millones por el color de la piel. En Sudáfrica por lo menos existían tribunales de reconciliación en las cuales los que habían hecho tales cosas a la gente indígena del país pudieron confesar las atrocidades que habían cometido dentro de la marca de las leyes.

Si el Quinto Tribunal Federal de Apelaciones falla en nuestro favor, seis millones de personas hallarán una forma de realizar los trámites para que puedan permanecer con sus hijos y para que puedan trabajar para apoyarlos económicamente. Pero no existirán tribunales de reconciliación. El decirles que los perdonamos, se burlarían a nosotros, o algo peor.

Mientras que esperamos, nos enfrentamos al futuro. Aunque el tribunal falle a nuestro favor, no seremos ciudadanos de este país, que se jacta de representar el principio de una persona, un voto. En el mejor caso, aunque improbable, escenario de la aprobación de una reforma migratoria integral en los dos o tres años que vienen, un total de 16 millones de latinos viviremos y trabajaremos en este país sin el derecho del sufragio. Y a nosotros nadie nos va a pedir perdón.

Pues somos simplemente los hijos del “patio trasero” del gigante norteamericano, los hijos del apartheid de las Américas.

Aun así, aguantaremos. Cuando al fin y al cabo las órdenes ejecutivas por las cuales hemos luchado tanto se ponen en efecto, pagaremos las cuotas y llenaremos todo el papeleo. Nos tomarán las huellas dactilares como criminales para poder recibir los permisos de trabajar. Aprovecharemos la oportunidad de pasar por la puerta al otro lado de la cual nuestros hijos tienen el derecho de vivir, para poder estar con ellos, para que sepan que los amemos, y para que no se olviden quienes son. Muy bien sabemos que una vez que pasemos por aquella puerta será casi imposible que nos expulsen otra vez. La migración forzada de millones, causada por la explotación de América Latina por los Estados Unidos, paso a paso establecerá una mayoría nueva en Los Estados Unidos.

En esa forma vemos los acontecimientos de esta semana y de nuestro futuro. Reconozco que eso no es el punto de vista de los que actualmente constituyen la mayoría. Pues me supongo que es una cuestión de perspectiva.