A un paso del mundo laboral

A un paso del mundo laboral

A sus 54 años, Grace Flores empieza a ver la luz al final del camino. Desde 2009 se quedó sin su empleo de tiempo completo, y en una cuantas semanas espera incorporarse a la fuerza productiva.
“Yo trabajaba como consejera de alcohol, drogas, y abuso doméstico, pero vino un recorte, y el empleo se acabó. Todos los trabajos que me salieron después, eran de medio tiempo, y muy lejos de mi casa. Iba a gastar más en el traslado, de lo que iba a ganar”, dice Grace, madre soltera de tres hijos, dos adultos y una menor de 15 años.
Esta inmigrante vivió durante dos años de la ayuda económica que le daba el desempleo, después obtuvo asistencia pública.
Para Grace Flores, los seis años que pasó en total sin empleo fueron muy duros. “Ganaba 17 dólares la hora. De repente uno ya no devenga nada, y los empleos que me ofrecían eran de diez, doce dólares. Es muy duro bajar de nivel. Lo más difícil fue pedir ayuda al gobierno”, recuerda.
Hasta que un día le ofrecieron tomar un entrenamiento por dos años de artes culinarias en el LA Trade Technical College.
A la par que cursaba su curso de artes culinarias por las mañanas, Grace Flores trabajaba en la cafetería de la escuela, todas las tardes después de salir de clases. “Eso me ha dado experiencia. Estoy a punto de terminar, y con la ayuda de WorkSource Center, estoy casi adentro del aeropuerto de Los Ángeles, para trabajar en la cocina de un restaurante en la terminal 2”, dice. Añade entusiasmada que en su nuevo empleo va a contar con beneficios laborales y el apoyo de un sindicato.
“He vivido con mucha tensión sin un empleo, pero saber que ya tengo uno, que me va a ayudar a tener una mejor vida para mi y mi hija de 15 años, me ha quitado un peso de encima. Ahora soy especialista en cocina internacional”, platica contenta.