Editorial: Los condenados inocentes

El sistema judicial estadounidense está volcado contra el acusado de bajos recursos.
Editorial: Los condenados inocentes
En principio más del 90% de los casos nunca van al jurado.
Foto: Shutterstock / Archivo

Michael Hanline estuvo preso 36 años por un homicidio que no cometió. Esta semana en Ventura fue liberado al reconocerse que las pruebas en su contra eran insuficientes. La prueba de DNA sobre la víctima exoneró a Hanline. La actitud de la fiscalía de no compartir con la defensa documentos mostrando que otros habrían cometido el crimen, fue clave para condenarlo a pasar más de media vida detrás de la rejas.

Este tipo de injusticia es más común de lo que se cree. Es indignante que los fiscales responsables no sufran consecuencias. Si no, como explicar que el fiscal Robert Murray del condado de Kern siga en su cargo después de inventar en una transcripción al inglés,  un diálogo que nunca ocurrió en que el sospechoso confesaba abusar niños. Al descubrirse el hecho después de varios días Murray dijo que era una “broma” y sigue en su labor. Debido a esto el acusado salió libre, que bueno si es inocente, que malo si era culpable.

Un reporte del Northern California Project halló entre 1997 y 2009 , 707 casos de mala conducta de la fiscalía, en solo seis casos se castigó al fiscal y en cerca del 80% de los casos se mantuvo el fallo pese a todo.

El sistema judicial estadounidense está volcado contra el acusado de bajos recursos. En principio más del 90% de los casos nunca van al jurado. Se deciden en arreglos en que el acusado se declara culpable de un delito menor a cambio de arriesgarse a un castigo mayor en un juicio. Los defensores públicos, sobrecargados de trabajo, suelen alentar estos acuerdos como una manera expediente y práctica de resolver el caso sin importar si se es inocente.

En un juicio la fiscalía a toda costa quiere convencer al jurado de la culpabilidad. Para eso va a mentir y hacer trampas, muchas veces sin importar la culpabilidad, sino para “no perder”. Usualmente solo el acusado con recursos puede defenderse en igualdad de condiciones.

Por eso es bienvenida la propuesta de la fiscal de distrito de Los Ángeles, Jackie Lacy, de crear una unidad para reexaminar las afirmaciones de inocencia en las convicciones cuestionables. Es una manera de reconocer que hay un problema. El próximo paso es desalentar las trampas de los fiscales, esto no es un juego de quien gana, sino que se lo pregunten a Hanline.