Cuando las ganancias no son lo único

El mejicano Daniel Lubetzky ha llegado a todos los rincones del país con sus barritas KIND
Sigue a La Opinión en Facebook
Cuando las ganancias no son lo único
Daniel Lubetzky, fundador y consejero delegado de KIND./Mariela Lombard

Daniel Lubetzky dice que su despacho es más grande que el apartamento desde el que empezó a dar los primeros pasos empresariales en Manhattan con la compañía que fundó en 1994, PeaceWorks.

Entonces el mejicano Lubetzky vivía y trabajaba en un pequeño estudio que además utilizaba como almacén de spreads de tomate seco hechos en Oriente Medio por PeaceWorks, una empresa en la que trabajan israelíes y palestinos. Lubetzky vendía tienda a tienda los spreads en Manhattan y los entregaba él mismo si el día le había ido bien. “No entraba ni la luz del sol en el estudio”, dice.

Ahora lo cuenta de buen humor desde sus oficinas en Nueva York pero reconoce que fueron momentos duros. Es algo que recoge en su reciente libro “Do the KIND thing” y en el que cuenta lo aprendido en su carrera y los ideales que le llevaron a crear compañías con motivación social o “not only for profit” (no solo para ganar dinero). De hecho, PeaceWorks fue concebida para tender puentes a través de un negocio en un enquistado conflicto cuya resolución es algo en lo que no deja de confiar un hombre que es hijo de un superviviente del holocausto.

Los momentos duros se fueron superando. Con éxito.

Además de PeaceWorks, Lubertzky es el fundador y consejero delegado de KIND, una empresa a la que dedica la mayor parte de su tiempo y es muy conocida por sus barritas energéticas de frutos secos. Es un producto que nació de la necesidad que tuvo él mismo de encontrar un alimento listo para ser comido, saludable, fácil de transportar y natural cuando estaba de viaje en lugares donde no había fácil acceso a casi nada.

KIND ha conseguido casi duplicar sus ventas anualmente desde que inició su andadura en 2004.
El año pasado vendió más de 458 millones de unidades en unos 125,000 comercios de EE UU, varios países de Latinoamérica y Canadá. Unas 500 personas trabajan para esta compañía que patrocina las causas sociales de sus clientes.

Daniel Lubetzky empezó a interesarse por las empresas cuando era niño, vendió relojes y también sus servicios como mago (junto con dos amigos) para funciones. Hoy es el consejero delegado y fundador de Kind Healthy Snacks, y el Movimiento KIND, fundador de PeaceWorks y de la organización OneVoice. También es cofundador de la empresa de ropa Maiyet. ./Mariela Lombard
Daniel Lubetzky empezó a interesarse por las empresas cuando era niño /Mariela Lombard

Lubetzky admite que cuando se embarcó en sus proyectos empresariales llegó a estar muy ocupado como para deprimirse pero recuerda serias estrecheces económicas (llegó a comer una vez al día en buffets) y  muchos errores. Aunque dice que ha tenido muchos momentos en los que creía que no iba a poder con ellos explica que  “ahora cuando miro hacia atrás veo que son los momentos difíciles los que te hacen crecer, los que hacen que el carácter se estire y que los valores se pongan a prueba”.

Y  no abandonó.

“En la vida de un emprendedor hay dos fases”, explica, “la primera es la del escepticismo y estudio en la que hay que hacerse preguntas, aceptar dudas, entender el mercado, si tu concepto tiene sentido, si tienes la personalidad para hacer lo necesario y apoyo financiero para tomar riesgos”.

Las dudas son válidas, dice. De hecho, “lo que no es válido es no tenerlas, porque tras la fase del escepticismo llega a la del convencimiento de que vale la pena avanzar. Una vez que se llega ahí tienes que lograr lo que crees y no permitir que nadie te pare”.

A él no le pararon y de hecho llegó el momento en el que los inversores llamaron a su puerta para apostar por KIND.
Su interés por los negocios con conciencia y propósito social era mayor que los obstáculos.

“Terminé creando este tipo de empresas porque encontré la manera de integrar la fuerza de los mercados y lo que me apasionaba que es crear eslabones entre personas, romper estereotipos y cimentar relaciones”, explica.

Abogado de formación, el fundador de KIND explica que lo que le llevó al mundo empresarial fue la pasión social “y el convencimiento de que no tenía que sacrificar la misión social por el negocio porque este es un sacrificio falso, no había que comprometer nada”. El mejicano, que lleva más de 30 años en EE UU dice estar apasionado por la paz en el conflicto palestino israelí “pero también me encantan los negocios, por tanto ¿qué pasa si encuentro la manera de avanzar en los dos al mismo tiempo”

Lubetzky aclara que si se van a  combinar objetivos financieros con sociales hay que ser “auténtico”.

De eso se encarga todos los días y de hecho dice que el reto de KIND en el futuro es mantener el mismo crecimiento que han tenido hasta ahora “con los mismos valores sociales y de autenticidad ”. Es algo que se analiza cuando la empresa ha valorado salir a Bolsa. De momento, el interés de los gestores de KIND es el largo plazo y no asegurar el corto que es el que valoran más los mercados. Lubetzky dice que no puede descartar que KIND llegue a cotizar algún día pero, de momento, no lo ve.

En el futuro, Lubetzky ve a KIND como una marca de productos para un estilo de vida sano, “comida y bebida pero no solo”. Pero también quiere redefinir cómo la gente ve las empresas. “Que KIND rete la percepción de que una compañía tiene que ser como el modelo que ha existido en los últimos 100 años. Que más que una empresa sea un movimiento y para eso tenemos que contribuir mas a la sociedad”.

Latinos en EE UU

El fundador de Kind dice ver con alegría el espíritu empresarial de los latinos y de los inmigrantes. “Es el futuro de América y me da mucha felicidad porque los valores latinos son calurosos, hay una ética de trabajo seria, un concepto de generosidad con el prójimo y un calor humano que es propio de nuestra cultura y es bueno que que esos valores se transmitan”.

Lubetzky dice que en los próximos años vamos a tener fuertes desafíos como sociedad en cuestiones de cambio climático, alimentación, proliferación nuclear, extremismos… “la única manera en la que vamos a superarlos es reconociendo nuestra responsabilidad como humanos y unirnos. Creo que de todas las culturas la que más demuestra ese concepto de comunidad, de estar el uno para los otros, es la latina. Son valores muy importantes que nos van a ayudar en los negocios y en el futuro de la sociedad”.