La frontera está más segura

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El argumento principal de los opositores a la reforma integral de inmigración exige que antes de cualquier normalización del estado migratorio de los indocumentados la frontera sur debe estar segura. Legisladores y aspirantes presidenciales republicanos hablan como si el país estuviera bajo una invasión de cada vez más personas que cruzan ilegalmente la línea limítrofe con México, cuando la realidad es otra muy distinta.

Los cruces fronterizos se han ido reduciendo consistentemente desde hace varios años, incluso antes de la recesión 2008, salvo un pico de unos meses el 2014 pasado durante el arribo de menores y madres centroamericanos. Sin embargo, este año las cifras están volviendo a la tendencia de seguir bajando.

Estos números se basan en la presentación del Secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson , realizada el viernes pasado de los últimos seis meses del año fiscal 2015 en cuanto a la seguridad fronteriza. La reducción en los cruces se basa en la cantidad de detenciones realizadas, la cuales han bajado considerablemente. Al mismo tiempo, la Operación Coyote iniciada en junio de 2014 arrestó a más 1,356 contrabandistas humanos.

Hoy la frontera sur está más custodiada que nunca. Hay una cifra record de cerca de 21 mil agentes de la Patrulla Fronteriza, se ha multiplicado la zona alambrada y hay casi 12 mil sensores para detectar la inmigración indocumentada en el suroeste. Las inversiones en estas áreas aumentarán según el último presupuesto del presidente Obama.

No obstante, estas mejoras significativas en la frontera no se apegan a la estrategia política de ganar adeptos asustando con una inmigración descontrolada y con el resentimiento hacia los indocumentados. La exigencia de una frontera sellada sirve para la demagogia, pero es irreal dada las características geográficas de la línea limítrofe. Para fines electoralistas se puede exigir lo imposible y culpar a los indocumentados, y sus defensores, por no alcanzar esa meta.

La mayor dificultad para tener un debate migratorio real son los discursos engañosos, el juego de percepciones para confundir y el uso de una lógica cargada de emociones que puede parecer razonable aunque sea mentirosa ante la frialdad de los datos.

La frontera sur hoy está más segura que nunca, aunque para los opositores de la legalización de los indocumentados nunca estará tan segura como para una reforma integral.