Así me educaron mis padres

Cuando las costumbres y tradiciones influyen en la forma de disciplinar a tus hijos
Así me educaron mis padres
No existe ningún estudio que pueda comprobar que el castigo corporal beneficie a los niños.
Foto: Shutterstock

Los inmigrantes llegamos al país con tradiciones y costumbres que luego trasmitimos a nuestros hijos. A la hora de educarlos imitamos algunas de las prácticas de nuestros padres y evitamos otras.

Oscar Morales, inmigrante mexicano, padre de tres hijos varones y reciente abuelo de una niña, opina que en EEUU las autoridades no les permiten a los padres “educar” a sus hijos. “Cuando uno quiere disciplinarlos, en seguida llaman a la policía y lo denuncian”, opinó refiriéndose al castigo corporal. Morales no es el único inmigrante que piensa de esa forma.
Años atrás, el video “El Secreto de la Chancla” que satirizaba la técnica de una madre latina para disciplinar a sus hijas se hizo viral en las redes, porque millones de personas se identificaron con él.
En el video, una doctora le pregunta a la audiencia, “¿Por qué será que los niños latinos son tan bien portados?”. Y  a continuación, muestra a una madre hispana lanzado su zapato, o “chancla”, a la cara de sus hijas cada vez que quiere disciplinarlas. El video humorístico no sólo provocó risas, sino también indignación y aprobación de ambos lados del debate.
Más allá de costumbres y recuerdos dolorosos, el castigo corporal no es algo que debe tomarse a la ligera.
“Afortunadamente, no es necesario elegir entre estilos de crianza que aumenten las probabilidades de tendencias masoquistas (castigo corporal con amor) y estilos de crianza que aumenten las probabilidades de agresividad (castigo corporal sin amor), señaló Murray A Straus, Profesor de la Universidad de New Hampshire y autor de “Beating the devil out of them”. “La alternativa es quedarse con el amor y el afecto y desechar el castigo corporal, aconsejó.

Efectos negativos del castigo corporal

En la actualidad, no existe ningún estudio científico que pueda probar que el castigo corporal sea beneficial para los niños. Por el contrario, todas las investigaciones han encontrado que los efectos son siempre negativos.
La organización mundial Fin al Castigo Corporal de Niños, apoyada por UNICEF y otras organizaciones de derechos humanos describe algunas de las razones por las cuales nunca hay que recurrir a la violencia física:

  • El castigo corporal deteriora la relación de los hijos con los padres, crea resentimiento y desconfianza.
  • Aumenta la agresividad de los niños porque les enseña que la violencia es la forma de obtener lo que uno quiere y resolver los problemas.
  • Cada año, miles de niños mueren por heridas causadas por el castigo corporal de sus padres.

Un estudio liderado por el doctor Akemi Tomoda del Departamento de psiquiatría de Harvard encontró que el castigo corporal severo en los niños afecta el desarrollo cerebral y de la materia gris, y está relacionado con comportamientos agresivos, enfermedades mentales, adicciones, depresión y menor coeficiente intelectual (IQ).

Métodos alternativos eficientes

Si quieres compartir con tus hijos las costumbres que te legaron tus padres, puedes hacerlo a través de canciones de cuna, historias folklóricas o historias de familia, pero no necesitas apelar al castigo corporal, incluso cuando tus padres lo hayan hecho contigo.
Compartimos algunas maneras de disciplinar a los niños, que no incluyen violencia física:

  • Controla tus emociones, no dejes que el enojo del momento te haga reaccionar de manera irracional. Respira profundo, vete a caminar y regresa cuando te hayas calmado.
  • Cada acción tiene su consecuencia. Establece consecuencias claras y precisas y comunícaselas a tu hijo con anticipación. Puedes hacerlo sentar en un rincón (time out), o quitarle un privilegio, como la computadora o la televisión,para que recapacite sobre lo que hizo.
  • Reconoce y alienta el buen comportamiento. La aprobación y el estímulo siempre son más efectivos que el castigo.